La Superliga

El abrelatas blanco

Florentino no midió sus fuerzas y la NBA del fútbol europeo deberá esperar 'sine die' tiempos mejores

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Florentino Pérez, en una rueda de prensa.

Florentino Pérez, en una rueda de prensa. / Reuters

El Real Madrid tomó de nuevo la iniciativa. Como ya hiciera Santiago Bernabéu en 1955, inventándose la Copa de Europa. Florentino, el ínclito presidente blanco, que ha ganado por enésima vez la reelección sin bajar del autobús, sacudió con su propuesta el mundo del fútbol y, de paso, golpeó en los morros a los sempiternos dirigentes de la UEFA, entre otros.

En esta ocasión, el Barça no despreció una iniciativa que olía (y huele) a prestigio y dinero. Pese a las dudas iniciales de Laporta, el ahora presidente del club no emuló a Francesc Miró-Sans, mandatario blaugrana en Les Corts cuando en el Nuevo Chamartín mandaba Bernabéu.  

El histórico mandatario blanco cocinó la Copa de Europa y como artífice del invento elaboró un guiso a su gusto lo que facilitó, sin lugar a dudas, que se zampara las cinco primeras ediciones del nuevo manjar. Pese a no contar inicialmente con representante alguno de la Liga inglesa (los primeros ahora en bajarse del autobús), la Copa de Europa se volvió irresistible y con el tiempo se convirtió en la competición de más prestigio del fútbol mundial. Y el Real Madrid, como flamante vencedor, se proyectó como el mejor club del viejo continente.

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Que esto de la liga de los clubs más poderosos de Europa era un fabuloso negocio lo demuestra la implicación de los reyes de la banca mundial, JP Morgan. Si alguien huele a leguas donde hay dinero son los amos de Wall Street, avaladores del proyecto.

Si durante muchos años escuchábamos con agrado -por los menos los culés- la letanía sobre esa presunta liga la de las estrellas que alternaba sin sentido campos rutilantes con otros muy modestos, me pregunto cómo ahora íbamos a abogar por lo contrario. Superar la Liga española por elevación es más que tentador. Ocurre que, en esta ocasión, Florentino no midió sus fuerzas y la NBA del fútbol europeo deberá esperar 'sine die' tiempos mejores, esperar que interés deportivo case con los variopintos intereses económicos de unos y de otros. Florentino arriesgó y se la pegó. Aunque, aviso a navegantes. Hoy no será. Pero mañana, Dios dirá.