La enrevesada investidura

Negociar el negocio

Puigdemont sabe que Aragonès empeñaría su Audi Q5 para ser ‘president’ y que puede marcar los tiempos y las condiciones que le apetezca

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Pere Aragonès.

Pere Aragonès. / Toni Albir

Es evidente que Puigdemont está intratable y no sabe que está desnudo, pero Aragonès da la impresión de no haberse comprado nunca un coche de segunda mano. De otra manera, no se entiende cómo ERC está negociando con tantas dificultades con Junts.

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Si Junts ganaba, tenía que pactar obligatoriamente con ERC. Pero si ERC ganaba, podía escoger entre Junts (apostando por la sumisión a Waterloo) o por el PSC (aparcando la moto hacia la independencia). Pero con los ataques con animadversión balcánica dirigidos al PSC durante la campaña electoral, ERC descartó la segunda opción y se quedó en manos de Junts. Como además ‘Puchi’ tiene la ligera sospecha de que Aragonès empeñaría su Audi Q5 para ser ‘president’, sabe que puede marcar los tiempos y las condiciones que le apetezca.

Y desde entonces, ERC no ha dejado de complicar su estrategia. Primero llegó a un pacto con la CUP que presentó como intocable. Con ello, dio a Junts un amplio repertorio de razones para subir el precio del acuerdo. Las coaliciones multipartido en Europa llevan tanto tiempo para cerrase precisamente por la dificultad de las negociaciones a varias bandas.

El chico de los recados

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Luego ERC renunció al Consell per la República, del que es cofundador, pero no rompió con él. Propone su redefinición. Puigdemont se siente como el chico de los recados y la negociación llega a ser abstracta. Con ello, será inevitable que ERC esté de acuerdo en dar una responsabilidad significativa al dolido Carles Puigdemont. El de Waterloo puede utilizar su poder vicario de manera no solamente autónoma, sino con el ánimo de dejar en evidencia a ERC por ‘botiflers’. En otras palabras, con el Consell per la República, Aragonès acepta la existencia de un electrón libre que actúe en nombre de ERC y en contra de ERC.

Y finalmente, después de decir que no aceptaría tutelas de Waterloo, Aragonès llama a Carles Puigdemont. Al hacerlo, reconoce que el ‘expresident’ tiene un poder que no le dan ni en Junts. En realidad sigue mandando la pareja que, con su juego de gallina, nos llevó a la DUI.