Propuesta con controversia

Falacia de la cantidad fija de empleo

Es un error suponer que el alargamiento de la jubilación, como propone ahora el ministro José Luis Escrivá, impida crear puestos de trabajo para otras personas desempleadas, como los jóvenes

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Falacia de la cantidad fija de empleo

¿Es cierto que el alargamiento voluntario de la jubilación por parte de los trabajadores con empleo dificulta que los jóvenes sin empleo puedan entrar en el mercado laboral? Es decir, ¿el alargamiento voluntario de la jubilación actúa como un tapón para el empleo de los más jóvenes?

Esta es una vieja cuestión que ha cobrado actualidad esta semana con el anuncio del ministro José Luis Escrivá de ofrecer aquellos trabajadores que de forma voluntaria quieran alargar voluntariamente su vida laboral. El objetivo del ministro es contribuir a hacer sostenible el sistema público de pensiones. Sin embargo, frente a este efecto positivo ha surgido el temor de que esta medida pueda obstaculizar la entrada de jóvenes en el mercado laboral. Veamos si hay razón para este temor.

De forma intuitiva, este temor parece tener validez cuando pensamos en una empresa concreta. Si los trabajadores que llegan a la jubilación siguen trabajando, la empresa no tiene necesidad de contratar a nuevos trabajadores, algo que haría si los trabajadores no continúan después de la edad legal de jubilación.

¿Funciona este mismo argumento cuando consideramos el conjunto de la economía?. Solo si suponemos que en cada momento del tiempo una economía tiene una cantidad fija máxima de empleo que no puede aumentar. Bajo este supuesto, si muchos trabajadores decidiesen continuar trabajando cuando les llega la edad legal de jubilación, entonces la economía no podría crear nuevos empleos.

Pero la economía en su conjunto no actúa de esa forma. Cuantas más personas trabajen, mayor capacidad tiene la economía de crear empleos nuevos. La razón es la siguiente. Cuanto más personas estén trabajando en cada momento, habrá más personas con ingresos y, por tanto, más capacidad de gasto de los hogares. Esta mayor capacidad de gasto aumenta el consumo agregado de la economía. Las empresas se verán incentivadas a aumentar la producción de todo tipo de bienes y servicios para responder a esa mayor demanda. Pero para aumentar la producción, las empresas tendrán que contratar nuevos trabajadores. Es un círculo virtuoso que hace que la capacidad de una economía para crear nuevo empleo aumente a medida que se incrementa el número de personas trabajando y el consumo de los hogares.

Si pudiésemos arreglar el problema del paro juvenil prohibiendo retrasarla, la solución sería obligar a adelantarla, pongamos a los 60 años, y eso sería malo para todos

Como vemos, para el conjunto de la economía no hay rivalidad en el empleo. Esa rivalidad existe cuando, por ejemplo, en una comida hay una cantidad determinada de gambas a disposición de los comensales: la gamba que come una persona no la puede comer otra. Los economistas hablan en este caso de un 'juego de suma cero'. Pero la economía del empleo no es un juego de suma cero, es un juego de suma positiva.

 El error de suponer que el alargamiento de la jubilación impide crear empleo para otras personas desempleadas es un ejemplo de la llamada falacia de composición: una conducta que es buena para una persona cuando la hace ella sola, le perjudica cuando la hacen otros a la vez. Si usted está viendo un desfile en la calle y delante suyo hay personas que estorban la visión, si se pone de puntillas usted verá mejor. Pero si simultáneamente los que están delante también deciden ponerse de puntillas. usted no habrá mejorado su visión, aunque sus pantorrillas quedarán muy doloridas. Hay muchos ejemplos de razonamientos intuitivos en economía que en realidad son falacias que se basan en un supuesto de razonamiento falso.

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El problema del desempleo de los jóvenes no lo arreglaremos impidiendo que las personas que, por los motivos que fueran quieren seguir trabajando, ya sea porque se sienten biológicamente bien para hacerlo o porque lo necesitan, puedan hacerlo. Si pudiésemos arreglar el problema del desempleo de los jóvenes de esa forma, entonces la mejor solución no sería prohibir retrasar la jubilación, sino obligar a adelantarla, pongamos a los 60 años. No creo que tenga que pararme a argumentar que eso sería una mala solución para todos. Lo único que lograríamos es disminuir aún más la población activa, una de las más bajas de Europa, con todas las consecuencias negativas que eso comporta para el empleo, los hogares y las pensiones públicas.