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Eran Laporta y su lona, nada más

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Joan Laporta, el día de su presentación como presidente del Barça, en el Camp Nou.

Joan Laporta, el día de su presentación como presidente del Barça, en el Camp Nou. / JORDI COTRINA

Todo el mundo comparte (mal hecho, desde luego) que en una campaña electoral (a lo que sea) vale todo. Ya no digamos, en una campaña electoral a la presidencia del Fútbol Club Barcelona. Nadie, desde luego, habla de una campaña electoral por la presidencia del Real Madrid que, como acabamos de comprobar en un visto y no visto (puro trilerismo, evidentemente), es vitalicia y el ‘ser superior’ pone las condiciones que quiere para asegurarse un nuevo mandato.

   Pero es claro y cristalino que unas veces el golpe consiste en decir que se va a contratar a David Beckham (y no viene, ni aparece) y, muchos años después, se cuelga una graciosa, ingeniosa, creativa y publicitaria lona, frente al Santiago Bernabéu, con un retrato impresionante del hombre a votar y «ganas de volver a veros» y, ¡booom!, se arrasa en la votación.

Ejecutivos a tiempo parcial

    Así fue y así se lo contamos. Bueno, peor, lo dijimos y debemos repetirlo: la candidatura de Joan Laporta no tenía nada, nada, nada preparado en caso de victoria y mira que supo ser favorito desde el primer día y mira que los demás lo hicieron tan mal como para que, simplemente con la lona y el repetitivo «¡volveremos a hacerlo!», arrasar en la votación.

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   Pero, tal y como quedó demostrado en la lamentable madrugada del día previo a que expirase el aval (aquella noche supimos que también hay notarias de guardia), Laporta y su directiva, no solo no tenía preparado el aval, sino que ni siquiera tenían dinero y propiedades para avalar y prefirieron deber favores a sus avalistas, que pagar intereses por el préstamo.

   Ni tenían aval, ni tenían equipo, ni tenían ejecutivos. La improvisación está siento tremenda en la cúspide azulgrana, con directivos, eso sí, de nivel, tipo el CEO Ferran Reverter (MediaMarkSaturn), trabajando a tiempo parcial y aún sin contrato entre su vieja y nueva compañía; Mateu Alemany, otra estrella reluciente, sin haber sido presentado y el último fichaje, el viejo-nuevo director de Recursos Humanos, Carlos Cendrós, que ha logrado que Desigual, su actual empresa, le deje regresar al Barça dentro de un mes y no dentro de tres, como dice la ley.

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