LIBERTAD CONDICIONAL

La víctima acorralada

Entre 2008 y 2020, los casos de abusos sexuales a menores han aumentado un 300%, pero el sistema penal no está preparado para dar respuesta a estas violencias.

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Los abusos a menores han aumentado un 300% entre 2008 y 2020.

Los abusos a menores han aumentado un 300% entre 2008 y 2020. / Bienvenido Velasco (EFE)

Ella tenía 12 años, él 21. Cuando la violaba, le sujetaba las manos por encima de la cabeza y le daba de bofetadas. Ella se quedó embarazada a los 15 y él no quiso hacerse cargo del bebé. Él empezó a seguirla a la playa, al gimnasio, al colegio. Le montaba broncas en la calle, le llamaba puta y guarra.

Un día se encontró a la madre de ella, la zarandeó y le organizó una bronca épica, como las que le solía montar a su hija. Y entonces, solo entonces, la familia lo denunció. Titular de la noticia, esta semana: "La fiscalía de Málaga acusa a un joven de violar a su novia de 12 años". Pero no era su novia. Era su presa. Nadie es novia a los 12 años.

Cuestionar a la víctima

Aún nos estábamos recuperando del 'shock' de leer, hace dos sábados, que 17 individuos abusaron de una menor en un parque de Madrid, cuando un periodista nos narraba así el interrogatorio de un fiscal a la víctima de otra violación múltiple: "Con voz temblorosa y al borde del llanto, la víctima de la Manada de Sabadell ha tenido que volver a relatar la agresión, en un interrogatorio sin empatía en el que incluso se ha cuestionado su relato".

Se supone que al fiscal no le quedó más remedio que hacer unas preguntas que a todos nos parecen sumamente duras porque, si no lo hacía, no habría forma de demostrar que pasó lo que pasó. Pero nos desgarra escucharlo. Y olvidamos que hace dos años una niña de 13 años tuvo que pasar por un interrogatorio parecido al que tanto nos escandaliza.

Las escasas veces en que los menores denuncian se ven obligados a relatar los abusos, hasta cuatro veces de media, en procesos demasiado largos y en juzgados no especializados

Incluso cuando existían unos mensajes eróticos enviados a esa niña de 13 años –en los que un hombre de 27 le decía, entre otras perlas, "quiero que pierdas la virginidad conmigo"–,  y cuando varias niñas declararon haber recibido mensajes parecidos, el acusado fue absuelto de dos presuntos delitos de abuso sexual. La niña de 13 años se lo había inventado, dijo él.

En realidad, la niña de 13 años no había inventado nada, puesto que fueron sus padres los que encontraron los mensajes, y los que denunciaron. Pero, ay, el fiscal no había preparado a la niña previamente al juicio, y ante una situación tan emocionalmente abrumadora, y superada por la tensión, la menor se contradijo.

Procesos largos y juzgados no especializados

Entre 2008 y 2020, los casos de abusos sexuales a menores se han incrementado ¡en un 300%! Uno de cada 10 casos refiere a abusos sexuales en grupo. En las escasas ocasiones en las que los menores denuncian se ven obligados a relatar los abusos, hasta cuatro veces de media, en procesos demasiado largos y ante juzgados no especializados. Y se contradicen, lógicamente. 

Siete de cada 10 juicios de abusos a menores acaban en absolución

 

Es decir, cada vez hay más violaciones a niñas, y cada vez más violentas, y cada vez hay más agresiones múltiples, pero nuestro sistema penal no está preparado para juzgar a los culpables, porque no creemos a las víctimas.

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Por cierto, el hombre de 27 años que resultó absuelto porque no se creyó a una niña de 13 se llama Dalas. Me demandó por escribir un artículo en este mismo periódico, publicado hace casi tres años. Se titulaba 'Niñas solas en los juzgados'.

Si usted cree, como mis compañeros periodistas, que la víctima de la Manada de Sabadell, de 20 años, estaba "acorralada" ante las preguntas del fiscal, imagine cómo lo pasa una menor en un juzgado. Y piense que estas menores se encontrarán, muy probablemente, con la absolución de su predador. Porque siete de cada 10 juicios de abusos a menores acaban en absolución.