Ponernos trampas

El mundo que no queríamos

Llegan noticias de grandes librerías que ofrecen recibir libros en casa en un tiempo récord y surgen nuevos modelos de negocio en el ámbito de la restauración sin trato humano

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Interior de la cocina fantasma Not so dark.

Interior de la cocina fantasma Not so dark. / ACN / Blanca Blay

Ahora hace justo un año que tuvimos la oportunidad de encontrarnos viviendo en un mundo que, hasta entonces, tal como iban evolucionando las cosas, ya habíamos llegado a intuir como posible.

Había pasado la primera semana de abril de 2020, llevábamos encerrados más días de los que nos habíamos imaginado que tendríamos que quedarnos en casa de entrada, y el comercio online (para todo aquello que no era esencial, según un nuevo concepto de la esencialidad generalizada que también nos acabábamos de inventar) parecía ser la única manera de hacer que el mundo siguiera adelante.

Recuerdo aquellos días trabajando en la librería, con la puerta cerrada, atendiendo llamadas de teléfono, respondiendo mails y empaquetando libros para repartirlos después con un carrito por todo el barrio, que era la escala de acción que nos habíamos dibujado con la intención de mantenerlo todo lo más humano posible. Recuerdo también trabajar todo el día con un pensamiento fijo en la cabeza: “No me gusta este trabajo; esto no era lo que quería hacer”.

Todo parecía como si alguien hubiera apretado el botón de 'fast-forward' de nuestras pesadillas sobre el futuro de tal manera que nos encontrábamos viviendo, aquel futuro, de repente en el presente. Y sin estar preparados para ello.

El día que pudimos abrir la puerta de la tienda, comprobamos que todo el mundo parecía haber tenido la misma experiencia y que a nadie le había gustado. Se hablaba de cómo todo eso a lo mejor había servido para hacernos volver a apreciar cosas como el comercio de proximidad, la vida de barrio y el contacto humano.

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Sin embargo, ahora que han pasado unos cuantos meses desde entonces, parece que, una vez cauterizada la herida, volvemos a ponernos las mismas trampas que ya nos habíamos puesto con anterioridad. Por mencionar un par de ejemplos, llegan noticias de grandes librerías que ofrecen recibir libros en casa en un tiempo récord y surgen nuevos modelos de negocio en el ámbito de la restauración que parecen pensados para cualquier cosa menos para el trato humano…

Y, en fin, allá vamos otra vez.