Pros y contras

Inteligencia

El rifirrafe tragicómico en las filas de Junts parece inspirado en aquella disputa histórica entre Millán-Astray y Unamuno

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Jaume Alonso-Cuevillas en una imagen del 23 de enero.

Jaume Alonso-Cuevillas en una imagen del 23 de enero. / BERNAT VILARÓ (ACN)

"¡Muera la inteligencia!", espetó José Millán-Astray, fundador de la Legión, a Miguel de Unamuno. No le gustó al militar que el entonces rector de la Universidad de Salamanca mostrara su desaprobación a las arengas en contra de vascos y catalanes que habían precedido su alocución. 12 de octubre de 1936. No habían transcurrido ni tres meses de guerra civil y el filósofo ya discrepaba en público de un alzamiento que él mismo había apoyado.  

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Jaume Alonso-Cuevillas no es Miguel de Unamuno ni el Parlament es el paraninfo de la Universidad de Salamanca ni, por suerte, estamos en guerra. Pero el rifirrafe tragicómico en las filas de Junts parece inspirado en aquella disputa histórica. La reacción de Laura Borràs a la apelación de Cuevillas a utilizar la inteligencia y abandonar la desobediencia estéril ha sido contundente, al más puro estilo ‘muera la inteligencia’. Está claro, la rebeldía pierde poesía cuando es el propio cargo el que está en juego. Y la inteligencia deja de ser valorada cuando estorba al relato. La purga del abogado en la Mesa es reveladora. Siempre es positivo que la verdadera naturaleza de la agitación política quede expuesta.