Opinión

El ocaso de Brasil

Huérfano de su principal mentor, cuando Trump estaba en la Casa Blanca, a Bolsonaro apenas le quedan referentes o aliados, ni en la región latinoamericana, ni fuera

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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro .

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro . / Joédson Alves / Efe

La geografía del virus ha hecho mella en uno de los países peor gobernados del planeta. Con los cementerios a reventar y la economía hundida, Brasil se enfrenta a la peor crisis de su historia reciente. Con un líder escéptico que no ha querido tomar las medidas drásticas que aconsejaban tanto los expertos en prevención de emergencias como los de Fiocruz, una institución de bandera, con prestigio internacional en la gestión de enfermedades infecciosas, el Presidente Jair Bolsonaro está dirigiendo al país a un abismo de difícil retorno.

Huérfano de su principal mentor, cuando Trump estaba en la casa Blanca, a Bolsonaro apenas le quedan referentes o aliados, ni en la región latinoamericana, ni fuera. Una aislamiento que ha llevado a esta potencia media a tener que recurrir a China, con quien había roto relaciones comerciales, para conseguir algunas dosis de vacunas que les permitan disimular el marasmo. Si no fuera por la situación crítica de la población estaríamos celebrando que otro bastión del populismo se hunda.

Cultura democrática

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El problema es que eso también lo intuye el propio Bolsonaro y de ahí la amenaza de un golpe de Estado que le de más poder a quien precisamente esta naufragando. Todo muy parecido a las intenciones que parece escondía la extrema derecha en EEUU cuando el presidente Trump perdió las elecciones, solo que en Brasil la cultura democrática es mas débil y su caída puede ser mas rápida.

Detrás de esas intenciones de golpe está la renuncia de la cúpula militar. Pero la deriva autoritaria de Bolsonaro sigue vigente. Mientras la economía se hunde, el Estado se vuelve intervencionista y el descontento social aumenta, los tribunales han habilitado al líder de la izquierda, Lula, a presentarse para pelear por la presidencia el año próximo. La esperanza de retorno a la normalidad es muy remota, pero si hay solo una pasa por ahí, porque con Bolsonaro Brasil se dirige por un camino hacia el caos. El ocaso de un gigante regional cada vez mas próximo a Venezuela.