EN CLAVE EUROPEA

El reto de la recuperación en la UE

Europa se expone a perder la carrera económica y tecnológica frente a Estados Unidos y China en el nuevo mundo pospandemia debido a su insuficiente gasto público y a su falta de visión a largo plazo

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el pasado marzo en Bruselas.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el pasado marzo en Bruselas. / Johanna Geron / Efe

La crisis económica del coronavirus expone a la Unión Europea (UE) al riesgo de quedar definitivamente rezagada respecto a Estados Unidos y China. Después del suicidio económico colectivo que supuso la década de política de austeridad por su freno al crecimiento y las inversiones, ahora el menor volumen de ayudas y del plan de relanzamiento europeo en comparación con los planes de Estados Unidos y de China acentuarán la desventaja de la UE.

Las nuevas previsiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipan un fuerte crecimiento este año para EEUU (6,5%) y para China (7,8%), mientras que el crecimiento de la eurozona será mucho más modesto (3,9%) y la UE no recuperará su nivel económico previo a la pandemia hasta muy avanzado el 2022. La persistencia de las restricciones por la lenta vacunación en la UE y el menor nivel de ayuda pública frenan la recuperación europea, señalan la OCDE y el FMI. Y la decisión del Tribunal Constitucional alemán de suspender la ratificación del mecanismo de financiación del fondo de recuperación de la UE con deuda europea añade aún más incertidumbre al futuro económico europeo.

La economía de la UE sufrió una caída récord del 6,3% en el 2020, según la Comisión Europea. Por el contrario, en Estados Unidos la contracción del producto interior bruto (PIB) se limitó al 3,5%, casi la mitad que en la UE, mientras que China logró recuperar su nivel de PIB previo a la pandemia en el tercer trimestre y obtener un crecimiento anual del 2,3% el año pasado.

Cifra engañosa

Los masivos planes de ayuda norteamericanos, con un énfasis especial en las ayudas directas a los ciudadanos y las pequeñas empresas, han contribuido decisivamente a que el impacto económico de la pandemia haya sido mucho menor en EEUU que en la UE. Estados Unidos ha adoptado tres grandes planes de salvamento -2,3 billones de dólares, 900.000 millones y 1,9 billones- además de 700.000 millones adicionales en programas especiales. Globalmente, equivale a unos 5 billones de euros. La Comisión Europea asegura que la UE y los Veintisiete han movilizado 3,7 billones de euros para amortiguar la pandemia. Pero esta cifra resulta engañosa, ya que está compuesta principalmente por préstamos y garantías financieras. Las ayudas directas europeas, en comparación con las norteamericanas, han sino muy limitadas, canalizadas mayoritariamente a través del seguro de paro y los expedientes de suspensión temporal de empleo. Los apoyos puntuales a autónomos y a empresas han variado mucho en función de los países. Funcas señala en un análisis de esta semana que las ayudas directas a empresas desembolsadas hasta ahora ascienden a 50.000 millones en Alemania, a 20.400 millones en Francia, a 11.000 millones en Italia y a 7.000 millones en España.

Estados Unidos también es mucho más ambicioso que la UE en el relanzamiento económico. El presidente Joe Biden acaba de anunciar su plan de infraestructuras de 2,25 billones de dólares (1,9 billones de euros), que completará en las próximas semanas con otros 2 billones de dólares del Plan Familias Norteamericanas, centrado en inversiones en sanidad y educación.

Ante estas magnitudes, el impacto económico del fondo de recuperación europeo de 750.000 millones parece más bien limitado, máxime cuando su misma financiación está suspendida por el Tribunal Constitucional alemán y aún falta por decidir qué proyectos se desarrollarán y bajo qué condiciones.

Esfuerzo financiero

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China, por su parte, está decidida a ser el líder tecnológico mundial y está dispuesta a poner los medios financieros y técnicos necesarios para conseguirlo. La inversión en investigación y desarrollo china alcanzó en el 2020 la cifra récord de 321.000 millones de euros, equivalentes al 2,4% de su PIB. En un solo año China gastó más del triple que el presupuesto global de siete años del nuevo programa marco de investigación de la UE New Horizon (95.500 millones). El presidente Xi Jinping anunció a principios de marzo que China incrementará en más del 7% su gasto anual en investigación y desarrollo durante el próximo quinquenio, focalizándolo en las tecnologías punta.

La UE, como no parece dispuesta a emular a nivel comunitario y nacional el esfuerzo financiero chino y norteamericano, se expone a perder la carrera económica y tecnológica. El prestigioso economista Jean Pisani-Ferry señala que sería funesto que la UE continuara con su tradicional moderación en política económica y no siguiera el ejemplo norteamericano.