Decisiones y emociones

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Un hombre consulta las papeletas de las elecciones catalanas en un colegio electoral

Un hombre consulta las papeletas de las elecciones catalanas en un colegio electoral / Manu Mitru

¿Qué resultados cabía esperar de sociedades divididas? Aquí y allí, en cualquier CCAA del país o condado de EEUU. ¿Quién y cuándo se planificó que solo la emoción decidiese, para así obviar cualquier atisbo de sensatez hacia el bien común? Bandos irreconciliables, broncas más que debates, azuzar la amígdala más que clarificar programas, derecha extrema más que conservadora, y lo más triste ¿hay vuelta atrás?

Antes de responder el qué, veamos el cómo. Martin Buber, intelectual judío alemán, en 1923 apuntaba dos formas de relación con los demás: desde la perspectiva del 'Tú' o del 'Eso'. Así, cuando operamos con una mentalidad centrada en nosotros mismos -'mindset' interno - vemos a los otros como objetos, como irrelevantes, como medios para un fin, como un 'Eso'. No nos importan y nos engañamos sobre su realidad. Ello abre la puerta a la narrativa en la que unos somos buenos y lo hacemos todo bien, y los otros son malos y todo lo arruinan.

Por contra, un 'mindset' externo ve al otro como es, como un 'Tú'. Como una persona con temores y esperanzas, con una realidad como la mía. Lo cual acostumbra a ser acertado y previene del 'Mindset' anterior -el del bueno, rodeado de incompetentes, corruptos y malvados-. Varias décadas después sus ideas fueran recogidas por The Arbinger Instute, y se empezase a utilizar este vocablo.

El 'mindset' que adopto tiene consecuencias. Elegir el interno, implica que inmediatamente surja una necesidad, la de justificarme. ¿Cómo? Pues, viendo al otro como a un objeto. Necesito verlo así para sobrellevarlo. La estrategia más común consiste en desprestigiarle, a nuestros ojos, y a los de los demás, con medias verdades o con falsedades. ¿Les suena esta música? La letra, la encontramos al preguntarnos: ¿Qué 'mindset' inferimos en nuestros representantes políticos? ¿Y cuál en el de los otros? Advierta que cualquier político -nuestro o no- al situarse en “la caja” del 'Eso', al minusvalorar o maltratar al adversario, no percibe que paradójicamente pone en riesgo su propia supervivencia. Puesto que al necesitar justificarse ataca al otro, primando el problema más que su solución, más el conflicto que la harmonía.

Pero a la víctima, ¿qué le ocurre? ¿Desde qué 'mindset' reaccionará al sentirse maltratada? Fácil, ¿eh? Ya tiene su causa, su justificación. Ya está en “la caja”. Por un lado, como víctima se quejará del sufrimiento. Por otro, no percibirá que al poner en valor su padecer perpetua el conflicto. La amígdala le impedirá percibir que consigue réditos del conflicto. Víctima y maltratador siempre interactúan de manera adictiva y destructiva. La solución requiere cambiar de mentalidad.

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Es obvio que de la trampa de la autojustificación se deriva la codependencia. Las conductas que se derivan de ella refuerzan ambos roles, el de víctima y el de agresor. Para ilustrar ambas mentalidades pregúntense, por un lado: ¿las estrategias formuladas desde los 'think-tanks' de los partidos, aquí y allá, se diseñan pensando en el adversario como 'Tú' o como 'Eso'? Y, por tanto, ¿qué 'mindset' se pretende fomentar en todos nosotros? Por otro, ¿en qué 'mindset' imaginamos a los Gandhi, Mandela, Madre Teresa, Luther King o Jacinda Ardern? ¿Cómo debían ver a sus semejantes? ¿Qué 'mindset' fomentaron? 

Hoy, se percibe que algunos “líderes” leen poco, reflexionan menos y son superficiales, manejándose bien solo en Twitter (¿propicia la digitalización el situarnos en un 'mindset' más que en el otro?), que afirman sin ningún pudor una cosa y la contraria, situándose y situándonos en “la caja”. ¿Cómo es esto posible? 

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La investigación evidencia que los seres humanos tenemos grandes carencias en lo relativo al autoconocimiento. Y no es por ignorancia, se debe al autoengaño. Sistemáticamente nos traicionamos, por esa necesaria autojustificación que hemos referido. Además, la investigación muestra que, uno no quiere estar solo en “la caja” del autoengaño. La justificación requiere colaboradores. Al estar más en “la caja” es más fácil vivir autoengañado.

Después de tantas preguntas, no contestamos a las iniciales, pero, ¿a que sí somos capaces de predecir el 'mindset' de nuestros representantes políticos? Antes de culpabilizarles admitamos que, salir de la caja requiere un esfuerzo titánico y quizás absurdo (¿qué sostendría hoy Pereira?). Pero, al menos aprovechemos para exigir a esos “think-tanks” que una vez descubiertos ¡dejen de fomentar el situarnos en el 'mindset' que no toca! Si aún es posible, ¡dejen que en Madrid voten pensando en lo que les conviene a todos!