Apunte

Algunas desvergüenzas

Los exaltos cargos del PP no sabían nada de las finanzas, pero sabían que no había una contabilidad ‘extracontable’.

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La sede del PP en la calle de Génova, en Madrid.

La sede del PP en la calle de Génova, en Madrid. / DAVID CASTRO

No se espera de los políticos que digan la verdad en un juicio. Menos aún si eso puede implicar su autoinculpación, así que no hubo sorpresas, si acaso motivos para maldecir algunas desvergüenzas, en la declaración ante el tribunal que juzga la contabilidad B del PP, de quienes fueron presidentes y secretarios generales de ese partido en los últimos 20 años. El tribunal del ‘caso Gürtel’ en la Audiencia Nacional, en 2018, y el Tribunal Supremo en 2020, en la revisión de la primera sentencia, ya habían considerado probada la existencia de una Caja B en el PP. Ninguno de los exaltos cargos sabe, sin embargo, nada de ella. No es solo que, según su declaración, no tuvieran competencias sobre las finanzas del partido —ni siquiera de supervisión—, ya que, al parecer, estas dependían en exclusiva de los tesoreros Álvaro Lapuerta, ya fallecido, y Luis Bárcenas, en prisión y autor de los papeles manuscritos que han provocado esta causa, es que además todos ellos se sienten en condiciones de negar su existencia. No sabían nada de las finanzas, pero sabían que no había una contabilidad ‘extracontable’.

Un José María Aznar incómodo y enmascarado, fue contundente: “No ha existido una estructura paralela”. No obstante, su alegato se basó en que en el PP las competencias estaban bien separadas entre el ámbito político y el ámbito económico. Así que no sabía nada. Y como Bárcenas no le incluye en sus anotaciones sobre los sobres de dinero que habría repartido, el expresidente del PP y del Gobierno se permitió el lujo de asegurar que los papeles de Bárcenas “no son una cuestión que a mí me incumba”.

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Al menos no tuvo que emular a Javier Arenas cuando el exsecretario general dijo que en el PP había más personas que se llamaban Javier e incluso que se llamaban Javier Arenas. Ni tampoco que negar y renegar como el también expresidente del PP y del Gobierno Mariano Rajoy, que sí aparece con su nombre y apellido en esas anotaciones, que considera “un delirio”, y que, de creer a los declarantes, habrían sido un mero ejercicio caligráfico del extesorero.