Versiones alternativas

La fiebre del póster

En los últimos años se han disparado las versiones alternativas de los pósteres oficiales de los filmes. Quizá esta moda sea inofensiva, pero invita a hacerse preguntas

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Escaparate de Filmin, con carteles alternativos de películas.

Escaparate de Filmin, con carteles alternativos de películas.

La plataforma Filmin ha encargado a diversos artistas que rediseñen el cartel de algunos clásicos de su catálogo. Roberta Vázquez ha hecho el de 'Muñeco diabólico', Néstor F., el de 'Casper', Rocío Quillahuaman, el de 'Cuatro bodas y un funeral', Ana Galvañ, el de 'Psicosis'… Así hasta 26 artistas y 26 pósteres espectaculares. Ni el rediseño de pósteres ni los carteles paralelos son algo nuevo. Ahí están, por ejemplo, las carátulas de los DVD y Blu-ray de la distribuidora Criterion, maestros en la creación de pósteres alternativos para lanzar sus películas. O las miniaturas alternativas de la interfaz de algunas plataformas. Y, por supuesto, los 'fanarts' o carteles hechos por fans, ya sean profesionales o amateurs. Sin embargo, es cierto que en los últimos años se han disparado las versiones alternativas de los pósteres oficiales de los filmes. Incluso, a veces, la propia distribuidora presenta la misma película con varios carteles.

Una forma de comprobar esta tendencia es meterse en la cuenta de Instagram A24 Movies Art Gallery, que recopila el arte inspirado en las películas de la productora y distribuidora estadounidense A24. La película 'Saint Maud' (2019), por ejemplo, ha generado una colección de pósteres tan espectaculares y, por ello, compartidos en redes que es imposible saber cuál es el original.

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Quizá esta moda sea inofensiva, pero invita a hacerse preguntas. Álex Mendíbil, programador de la «Sala:B» de Filmoteca Española, lanzaba esta en Twitter a propósito de la iniciativa de Filmin: “Me encantan estos diseños, pero me pregunto qué problema hay con los carteles originales en muchas plataformas... ¿Los cambian por estética, por derechos, por moda, por no espantar a la juventud…?”. Yo añadiría algunas más. En un momento en el que la vida de las películas es tan corta, ¿no sería mejor asociarlas a un único póster para que permanezcan más tiempo en nuestra memoria? ¿Puede esa multiplicidad de imágenes generar equívocos y confusiones? Y una más optimista: en el caso del rediseño de pósteres de clásicos, ¿es esta una buena manera de detectar cómo se van adaptando las películas a los tiempos?