Una clara apuesta

Economía creativa renovada

Las Naciones Unidas han declarado 2021 como el año de la economía que abarca las actividades basadas en el conocimiento para el desarrollo sostenible

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Una zona de diseño de moda en ’El Hangar’ de Mango. 

Una zona de diseño de moda en ’El Hangar’ de Mango. 

La economía creativa está de actualidad. En el 2021 tendrá un protagonismo especial. Desde las Naciones Unidas quieren potenciarla en los países en vías de desarrollo y vincularla a las acciones de la Agenda 2030. Si bien este concepto nació a finales de los años 90 con marcado acento anglosajón, ahora la novedad reside en que se vincula su crecimiento al desarrollo sostenible. Veamos qué acciones se tiene preparadas y cómo ha evolucionado este término durante estas dos últimas décadas. 

La economía creativa abarca las actividades económicas basadas en el conocimiento. Estas incluyen la arquitectura, las artes y oficios, el diseño, la moda, el cine, el video, la publicidad, la fotografía, la música, las artes escénicas, los libros, la investigación y desarrollo, el 'software', los videojuegos, las publicaciones electrónicas y la televisión y la radio.

El concepto de industrias creativas se usó por primera vez en documentos gubernamentales en Nueva Zelanda y Australia a mediados de los años 90. En concreto, en 1994 en un informe llamado 'Creative Nation' donde se ponía énfasis en la importancia de este sector para el crecimiento económico de un país. El termino cogió más relevancia internacional con el Gobierno de Tony Blair (Reino Unido) en 1998, cuando se publicó un documento que definía y delimitada los sectores que integraban las industrias creativas. Posteriormente, la Unión Europea también empezó a utilizarlo y hoy cuenta con un programa específico para este sector llamado Europa Creativa. 

En América Latina y el Caribe se usa también el termino economía naranja para referirse al sector de las industrias creativas. Esta denominación se utilizó por primera vez en 2013 durante una conferencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde se presentó un estudio sobre la economía cultural y creativa bajo este concepto. Sus autores quisieron otorgar un color propio que se asociara a la cultura y a la ideación en los países. En este caso fue el naranja en equivalencia al uso del término economía verde cuando se habla de protección del medio ambiente

Un conjunto de países, liderados por Indonesia, presentó una propuesta a la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2019 para que el 2021 estuviera dedicado a promover la economía creativa para un crecimiento sostenible e inclusivo. Se aceptó y durante este año se han programado una serie de acciones vinculadas a la Agenda 2030. Las más relevantes son la celebración de una cumbre cultural en Abu Dabi y un foro de innovación en Surrey en el mes de marzo. Se van a organizar dos cumbres mundiales sobre la economía creativa; una en Bali (Indonesia) en mayo y otra en Dubái (Emiratos Árabes)en diciembre.

Ojalá este se recuerde no solo por ser un año de pandemia, sino por ayudar al renacer de las industrias creativas por todo el mundo

 

Las Naciones Unidas consideran que la economía creativa puede convertirse en un motor de crecimiento para los países en desarrollo y los que tienen una economía en transición para diversificar la producción y las exportaciones y para conseguir un desarrollo sostenible de una forma más inclusiva y equitativa. 

También ven en ella una vía para la creación de empleo pleno y productivo y un trabajo decente. Además, consideran que de esta forma se da apoyo al emprendimiento, la creatividad y la innovación; se fomenta la formalización y el crecimiento de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas; se estimula la innovación, el empoderamiento de las personas, la promoción de la inclusión social y la reducción de la pobreza.

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Su desarrollo ahora está vinculado a la consecución de la Agenda 2030 y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Se cree que ayudando al desarrollo de la economía creativa se está fomentando el crecimiento económico y la innovación, erradicando la pobreza, mejorando la calidad de vida y el empoderamiento de las mujeres y las personas jóvenes y reduciendo la desigualdad en los países y entre ellos. 

Ojalá sea así y el 2021 se recuerde no solo por ser un año de pandemia, sino por ayudar al renacer de las industrias creativas por todo el mundo.