La huella de la humanidad en el planeta

Masa antropogénica vs. biomasa natural

La suma de todos los productos materiales generados por la actividad humana ya supera a la de la totalidad de los seres vivos existentes en la Tierra

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Edificios en construcción en Pekín.

Edificios en construcción en Pekín. / Adrian Bradshaw / Efe

Según un estudio reciente, la masa de todos los productos materiales generados por la actividad humana, o masa antropogénica, supera en la actualidad la de la totalidad de los seres vivos existentes en la Tierra, o biomasa natural. Y la cantidad de nuevos materiales añadida por semana equivale a la masa de los 7.700 millones de personas que habitamos el planeta. Sin duda, estos llamativos datos vienen a reforzar las ya abrumadoras evidencias de las que hoy disponemos para asegurar que la acción humana constituye una poderosa fuerza de transformación del planeta Tierra.

Tenemos diversas maneras de evaluar el impacto de la humanidad sobre el planeta. El uso de los combustibles fósiles, que en tan solo dos siglos ha propiciado un nivel de desarrollo civilizatorio sin precedentes, ha disparado la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera a niveles no vistos en al menos 800.000 años. La agricultura y nuestra expansión urbana e industrial han alterado el 70% de las tierras emergidas. Y los humanos también somos los responsables de la desaparición de un incalculable número de especies en un proceso que emerge como una nueva gran extinción. Las transformaciones generadas por los humanos son tan grandes y de tal calado que muchos científicos consideran que hemos entrado en un nuevo periodo geológico, el Antropoceno.

Las transformaciones generadas por los humanos son tan grandes que muchos científicos consideran que hemos entrado en un nuevo periodo geológico, el Antropoceno

En este contexto, a finales del año pasado, un equipo de científicos del Weizmann Institute of Science, en Israel, daba a conocer una nueva medida de nuestro impacto sobre la Tierra. El punto de partida de su investigación consistió en analizar y sintetizar diversos estudios que entre 1900 y 2017 habían calculado, año a año, la biomasa de las plantas del planeta (cerca del 90% de la biomasa total) en base a trabajos de campo, datos de satélite que a partir de 1990 permiten monitorizar la distribución espacial de la vegetación a escala global, y modelizaciones por ordenador. A continuación, a partir de datos del propio equipo investigador, publicados en 2018, se procedió a sumar a las cifras obtenidas la masa de todos los demás seres vivos, desde bacterias a ballenas (los humanos representamos aproximadamente el 0,01% de la biomasa del planeta). Y, finalmente, a efectos comparativos, los investigadores utilizaron publicaciones de otros autores que aportaban estimaciones anuales de la masa de los materiales fabricados por el hombre, desde componentes de microchips a grandes infraestructuras.

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Los resultados del estudio muestran que en los últimos 120 años el cambio ha sido dramático. En 1900, la masa de los materiales antropogénicos tan solo equivalía al 3% de la biomasa natural total de la Tierra. Pero, desde entonces, los primeros se han duplicado cada 20 años. Por ejemplo, el 'boom' en la construcción de edificios e infraestructuras experimentado en los países desarrollados durante el periodo entre la segunda guerra mundial y la crisis del petróleo de 1973 se tradujo en un brutal incremento en la producción de hormigón y asfalto. Un aumento que no se ha detenido en el transcurso de las últimas décadas. Mientras tanto, debido a la deforestación y otras causas, la biomasa total ha ido disminuyendo gradualmente desde 1900, hasta situarse en torno a 1,1 billones (con 12 ceros) de toneladas. Obviamente, el aumento de la masa antropogénica ha sido impulsada por el uso de una enorme cantidad de recursos geológicos: combustibles fósiles, rocas, minerales y metales.

La gran conclusión de la investigación es que este mismo año, con una precisión de cálculo de seis años arriba o abajo, el proceso arriba comentado ha culminado con la masa antropogénica superando a la biomasa viviente total de la Tierra (en realidad, el momento exacto de esa transición depende de si la biomasa se contabiliza con o sin agua, ya que en este último caso la biomasa seguiría siendo mayor hasta aproximadamente 2037). El estudio añade algunas comparaciones impactantes: por ejemplo, la masa de los edificios y otras infraestructuras superan a la de los árboles y arbustos del mundo y la masa del plástico duplica a la de todos los animales. ¿Alguien duda todavía de que estamos viviendo en el Antropoceno?