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La vacunación es un negocio (y más cosas)

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La catedral de Salisbury, Reino Unido, convertida en centro de vacunación anticovid.

La catedral de Salisbury, Reino Unido, convertida en centro de vacunación anticovid. / DPA via Europa Press

Con millones de vacunas en el congelador y más millones de personas esperando a inmunizarse, gobernantes de una veintena de países suspenden cautelarmente la vacunación de AstraZeneca ante la perplejidad de científicos de todo el mundo. ¿Quién transmite más confianza? ¿Las industrias farmacéuticas son de fiar?

Los gobiernos de la Unión (Europea), entre ellos el de España, han decretado un 'stand by' de dos semanas tras detectarse, en tres meses, 15 casos de trombosis y 22 de embolia entre 17 millones de vacunados. El ambiente tanatorio se ha extendido tanto, se ha normalizado hasta el extremo el parte fúnebre de cada día, que no reparan, antes de mandar parar, en los más de 72.000 muertos en un año de pandemia en España (2,66 millones en todo el planeta). Para frenar la sangría están las vacunas. También la de AstraZeneca.

Olor a podrido

Gato encerrado. Olor a podrido. Aún más después de que la autoridad farmacéutica intentase serenar a los ministros del ramo. Las preguntas sin respuestas claras, las evasivas, el silencio, las medias mentiras, las pocas verdades, la propaganda, siembran confusión, desconfianza. Los antivacunas han descorchado el champán. Los epidemiólogos rozan la afonía. La suspensión cautelar de AstraZeneca en el continente suena a pugna con el melenudo rebelde Boris Johnson, a bofetada en el enredo del Brexit. La economía o la vida, decían.

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Quince trombosis, 22 embolias, 17 millones de vacunados. Hay que tener fe en las vacunas, claro que sí. Hay que creer en los mensajes optimistas del plúmbeo Fernando Simón, aunque no acabe de convencer. Que sí, que llegaremos a mayo, quizá mejor a junio, con casi un tercio de la población inmunizada (en la suma de contagiados y vacunados), y podremos saludar más animados, aún con mascarillas, a distancia y con las manos recién lavadas. "La gran mayoría de la gente cumple", le dijo Simón a Jordi Évole. Lástima de esa minoría que no cumple, la misma que confunde las burbujas y se entusiasma ante el aviso de unas restricciones menos drásticas,

¿Y las farmacéuticas? Las vacunas son un negocio inmenso. Pfizer prevé ganar 15.000 millones de euros este 2021; Moderna, 18.000; Cuestión de multiplicar según el precio de cada dosis. La de AstraZeneca (entre 4 y 6 euros por persona), Pfizer (30/40), Moderna (40/50), Janssen (8,5). La farmacéutica, como la banca, siempre gana. Ya advirtió Rafael Vilasanjuan a Valentina Raffio que si toda la población española se vacunase con Pfizer saldría por 1.500 millones de euros frente a los 150 millones si fuera con AstraZeneca. Saquen la calculadora. La estimación es anual y habrá vacunaciones para largo. Una década por lo menos.