Apunte

Lagarde, un año más sabia

La presidenta del BCE ahora sabe que no puede orillar su capacidad para contener el coste de la deuda pública

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Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo.

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo. / REUTERS / Vincent Kessler (El Periódico)

Se cumple ahora un año del gran error de comunicación que cometió la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. Escasos meses después de acceder al BCE, Lagarde afrontó con desatino el estallido de la pandemia al afirmar algo así como que el Banco Central Europeo no estaba aquí para frenar las primas de riesgo de la deuda pública europea. Era el 12 de marzo y Lagarde no pudo cometer mayor error en un momento en el que todos los países se preparaban para adentrarse en un terreno desconocido de explosión de gasto y deuda pública para contener el virus y su tsunami económico. Al día siguiente, el propio BCE se aprestó a corregir su error y hoy, doce meses después, Lagarde luce como un año más sabia.

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Once de marzo de 2021. Reunión del Consejo de Gobierno del BCE. La reunión viene precedida de semanas de preocupación en los mercados financieros. La recuperación de la economía en EEUU parece que será más rápida de lo esperado, en buena parte gracias a la aprobación del paquete de estímulo fiscal del presidente Joe Biden por 1,9 billones de dólares. La buena noticia económica hace temer, sin embargo, una mayor inflación y una más pronta retirada de la política monetaria acomodaticia, con una consiguiente subida de tipos de interés que podría restar atractivo a la bolsa. Al calor de este temor, los intereses de la deuda pública llevan subiendo en EEUU desde principios de enero y el movimiento se ha contagiado a la la zona euro (también a España). 

Había expectación por ver cómo el BCE podría estar interpretando estos movimientos. Y tras la reunión de este 11 de marzo, El BCE anunció que, lejos de endurecer su política monetaria, en el próximo trimestre aumentará su ritmo de compras de deuda pública para garantizar unas condiciones de financiación favorables. Las primas de riesgo reaccionaron a la baja. El diferencial entre el bono español a diez años y el alemán bajó a 63 puntos (después de haber alcanzado los 70 puntos diez días antes), si bien aún sigue por encima de los niveles de principio de año (55 puntos), antes de que los temores cundieran en los mercados financieros. Con un nivel medio de deuda pública en Europa en estos momentos en el entorno del 100% del PIB (cercano al 120% en España) cualquier variación en las primas de riesgo son miles de millones de euros de mayor gasto en intereses. Un año después, Lagarde ha demostrado que había aprendido la lección.