FEMINISMO

Más allá de las agendas

Algunas películas quedan reducidas al tema que tratan cuando son tan importantes por lo que cuentan como por cómo lo cuentan

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Julia Garner en una imagen de ’The assistant’.

Julia Garner en una imagen de ’The assistant’. / Blecker Street

A veces el tema arrasa con todo. El 26 de febrero se estrenó en Filmin la magnífica 'The Assistant' (2019), dirigida por la cineasta Kitty Green y comunicada como la película definitiva sobre el #MeToo. Semanas antes, aunque al final se fuera de vacío, se colaba en las nominaciones de los Globos de Oro la también extraordinaria 'Una joven prometedora' (2020). Escrita y dirigida por la actriz Emerald Fennell y pendiente de estreno en España, también aborda el tema de los abusos y la cultura de la violación. Cuenta la historia de una mujer (Carey Mulligan), traumatizada por un trágico suceso relacionado con una violación, que se propone desenmascarar y castigar a agresores en potencia. Ambas películas han trascendido, o trascendido en buena medida. Han sido nominadas a varios premios y se ha escrito mucho sobre ellas. Sin embargo, ante películas que abordan asuntos así, reales, terribles, que nos afectan a todos, hay a veces cierta tendencia a la simplificación.

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El tema se impone, asciende al titular y secuestra las reflexiones. Y aparece inevitablemente, para bien o para mal (a menudo para mal), la muletilla de “la película con agenda”. A veces, incluso, se extrae el tema de la película o de la serie en cuestión y se opina sobre él en general, sin volver a ellas, como si la misión de esas propuestas solo fuera activar o reactivar opiniones y diálogos. Es cierto que hay películas que se benefician de esa tendencia, propuestas a las que se le perdonan los males (que a veces son muchos) porque su mensaje es valioso, oportuno y necesario. Pero también se da el caso contrario, películas que quedan reducidas al tema cuando son tan importantes por lo que cuentan como por cómo lo cuentan. Las películas citadas son un buen ejemplo, como también lo es la serie de Michaela Coel 'Podría destruirte' (HBO, 2020), una reflexión lúcida, feroz y desoladora sobre el consentimiento. Como lo es la película de terror 'Amulet '(2020), curiosamente también escrita y dirigida por una actriz, Romola Garai, y muy contundente en su denuncia de los abusos. Ojalá alguien la estrene aquí. Y como lo son, en el ámbito literario, dos libros de reciente publicación en España. Uno es 'Tengo un nombre' (Blackie Books), las memorias de la artista y escritora Chanel Miller, que fue víctima de una violación en un campus universitario estadounidense en 2015 y cuyo caso fue muy mediático. Y el otro, 'Harvey' (Anagrama), en el que la gran Emma Cline aborda el #MeToo desde la cabeza del monstruo: Harvey Weinstein.

Todas las propuestas mencionadas hasta aquí son importantes por los temas que abordan y comparten. La coincidencia en el tiempo de todas estas autoras (y muchas otras) hablando con claridad, arrojo y enojo de esos asuntos, de demonios silenciados durante tanto tiempo es una noticia extraordinaria. Pero hay que evitar a toda costa que la noticia sea solo eso porque, a nivel mediático; los temas, incluso los más tremendos y socialmente comprometidos, se agotan y dan paso a otros. La noticia es también que todas estas autoras han encontrado maneras increíbles de contar esas historias, muchas veces autobiográficas, para que nos lleguen con la fuerza con la que lo hacen y para reflejar (y denunciar) su alcance y sus implicaciones. Sus propuestas son extraordinarias por lo que cuentan, pero también por cómo lo cuentan. Vuelvo a las películas con las que arrancaba este artículo, aunque podría recurrir a cualquier obra hasta aquí citada. En 'The Assistant', donde una joven (Julia Garner) que trabaja de asistente en una productora de cine sospecha que su jefe (Weinstein, aunque no se diga) es un abusador, Kitty Green describe el horror más absoluto sin enseñar al monstruo; y esa decisión no es un mero recurso narrativo, sino una tesis en sí misma. Y creo de verdad que 'Una joven prometedora,' incluso con sus posibles problemas, sacude con una fuerza inaudita las 'rape and revenge' o películas de violación y venganza. Han tenido que pasar muchos años, pero por fin alguien, la directora Emerald Fennell, reformula ese subgénero cuestionándose, entre otras cosas, la idea de la venganza como catarsis. Es obligatorio detenerse en las decisiones conceptuales, emocionales, narrativas y estéticas que están tomando todas estas autoras porque, afortunadamente, están cambiando las cosas y haciéndolas avanzar.