Ágora

La pandemia acelera la emergencia de una nueva África

La entrada en vigor del Área de Libre Comercio africana es una gran oportunidad al acelerar la integración y generar nuevas fuentes de prosperidad

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Varias mujeres ondean banderas nacionales durante la celebración del quinto aniversario de la caída de la dictadura de Ben Alí en la avenida Habib Bourguiba, en Túnez.

Varias mujeres ondean banderas nacionales durante la celebración del quinto aniversario de la caída de la dictadura de Ben Alí en la avenida Habib Bourguiba, en Túnez. / EFE / MOHAMED MESSARA

El 1 de enero entró en vigor la nueva Zona de Libre Comercio Continental de África. El proceso de integración económica y comercial puede marcar la diferencia en la viabilidad de la competitividad económica del continente. El proyecto ofrecerá un mercado unificado de 1.300 millones de personas y puede determinar el éxito de África como última frontera del crecimiento global.

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La mayoría de los países africanos han escapado hasta ahora de los peores impactos del covid-19, pero este amenaza a la región con su primera recesión en 25 años. Algunos países están realizando reformas e inversiones que serán cruciales para un desarrollo y una recuperación sostenidos.

Está emergiendo una nueva África con un sentido de urgencia y un propósito y aspiración de volverse autosuficiente. Pero deben superarse numerosos obstáculos para que el bloque alcance su máximo potencial.

Posiciones comerciales

El covid-19 ha demostrado que África es demasiado dependiente de la exportación de productos básicos, y de las cadenas de suministro globales. La región corre el riesgo de quedarse atrás a medida que otras regiones reconfiguran sus posiciones comerciales.

En el nuevo escenario económico poscovid-19 las cadenas globales de suministro están acortándose, lo que obliga a Europa a variar su estrategia y fortalecer su asociación con el sur. Es esencial construir el eje Europa-Mediterráneo-África y convertirlo en un área de competitividad y desarrollo solidario.

La pandemia agrava la falta de comercio interregional, lo que ha impedido al continente desarrollar todo su potencial. La entrada en vigor del Área de Libre Comercio es, por tanto, una gran oportunidad al acelerar la integración y generar nuevas fuentes de prosperidad a partir de sus propios flujos comerciales y nacionales.

Preocupaciones comunes

El mercado africano único puede aumentar su comercio interior del 18% actual a un 25% para 2023.La movilización es inmensa, pero también lo son las recompensas, el factor clave es la integración.

Hay grandes diferencias entre el país más rico y el más pobre, pero también existen preocupaciones comunes, el riesgo político y el déficit democrático contaminan la región con conflictos internos y transfronterizos.

Las trabas a la integración regional son la seguridad, las débiles infraestructuras de energía y transporte y la baja capacidad de procesado de productos. Una África unida se convertiría en el mayor exportador mundial de petróleo, oro, cobre y cobalto entre otros muchos productos. Además, la población llegará a 2.500 millones de personas en 2050. El continente no solo es rico en recursos, su fuerte demografía, sus diversos ecosistemas y su diversidad abren muchas opciones de futuro.

Países fallidos

África precisa crear 100 millones de empleos en los próximos cinco años para satisfacer el crecimiento de la población y también para evitar convertirse en el mayor exportador de inmigrantes, y el escenario ideal de países fallidos.

Es urgente acelerar el ritmo de  reformas en el sistema educativo. Dos tercios de los jóvenes creen que su formación no está en línea con el mercado laboral. Cerrar la brecha reduciría la pobreza un 13% y las desigualdades un 18%.

La proporción general de la población que vive bajo la línea de pobreza ha disminuido, pero la pandemia podría cambiar la tendencia otra vez hacia la pobreza extrema.

Empresas socias

La integración regional puede aumentar la inversión, la competitividad y el tamaño del mercado y mejorar participación continental en el comercio mundial.

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En África, los Estados deben facilitar el papel de las empresas y estas deben ser las socias para ayudar a resolver los problemas de los ciudadanos. Las mujeres también pueden jugar un papel clave. Ya están liderando 7.5 millones de microempresas y pymes en el sector formal, y cuatro veces más en el sector informal. Es preciso reducir las barreras que crean brechas de género y favorecer la liberación económica de las mujeres y su espíritu empresarial.

Es el momento de superar los retos para crear riqueza y contribuir al bien común fortaleciendo el tejido social de manera sostenible y respetuosa con la dignidad humana y la naturaleza. África debe confiar en sus jóvenes y mujeres y enfrentarse a sus desafíos.