ANÁLISIS

El 8-M y los deberes de Laporta

Esperemos que la única mujer de su candidatura no tenga que volver a justificar frases “sacadas de contexto”

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Laporta, ufano, celebrando su victoria electoral.

Laporta, ufano, celebrando su victoria electoral.

Maria Elena Fort es la excepción, la singularidad, el bicho raro de la junta de Joan Laporta. La única mujer. Casi un tercio de los socios del Barça son mujeres y, sin embargo, solo una ha conseguido ser digna de sentarse en esa mesa. Una muy válida, aclaran. Porque la mediocridad solo se la pueden permitir los hombres, su capacidad no se cuestiona. Una, “porque la proporción no es lo importante”, aunque en su programa electoral pusiera como objetivo llegar a la paridad de la masa social. Cuando se trata de representar, no hacen falta cuotas, porque lo importante es la calidad, y resulta que ha encontrado 14 hombres (y una mujer) válidos. 

La imagen daña a la vista del 2021, pero aún resulta más doloroso escucharle decir que no tiene previsto corregir esa anomalía. En este tipo de campañas, a menudo vemos propuestas feministas que solo buscan quedar bien. Laporta fue sincero, ni disimuló. Y no le ha penalizado. 

Puesto que no le podemos exigir lo que no ha prometido y puesto que el socio del Barça no lo ha considerado troncal --lo ha votado en masa--, rebajaremos nuestro listón de exigencia y nos limitaremos a pedir que cumpla sus promesas electorales: eliminar la brecha salarial y el techo de cristal de las empleadas del club que presidirá. 

No parece casual que la ausencia de visión femenina en su junta se haya conjugado con el patinazo de su campaña. Elisenda Carod puso en evidencia en TV3 su desconocimiento de las jugadoras del primer equipo. El flamante presidente revirtió en positivo ese resbalón. Conseguir que sean más visibles ha pasado a ser uno de sus objetivos y ahora esperamos que lo cumpla. Respecto a su otra promesa para el Barça femenino: que jueguen con un estilo identificable al azulgrana, no tiene de qué preocuparse, estaba resuelta previamente. 

Las bromas sexistas

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Esperemos que su segunda etapa sea tan exitosa como la primera y que la única mujer de su candidatura no tenga que volver a justificar frases “sacadas de contexto”. Nuestra mirada ya no es la del 2003. Laporta forma parte de una generación que vivía ciertos tics machistas con normalidad, incluso los receptores de esos mensajes a menudo no nos damos cuenta de lo que esconden y dicen de nuestra sociedad. Toca aprender que hay ciertas bromas sexistas que en su momento eran toleradas y ahora ya no lo son. Todos tenemos deberes, también el nuevo presidente del Barça. 

Ya era 8 de marzo cuando Laporta realizó su discurso ganador. Y yo hago huelga, porque como se demuestra a diario, sigue siendo necesario reivindicar la igualdad de derechos de la mujer, tanto en la sociedad como en el mundo del deporte. Este artículo, por lo tanto, fue escrito un día antes de lo habitual. 

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