ANÁLISIS

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Laporta, en el Camp Nou durante la jornada electoral.

Laporta, en el Camp Nou durante la jornada electoral. / Afp

No, no es ‘foc nou’. ‘Foc nou’ es otra cosa. Lo que ha ocurrido en las elecciones del Barça, con la victoria cantada de Joan Laporta, es otra cosa. Es un ‘Regreso al futuro’, con el simpático, marchoso, 'cruyffista', divertido y feliz presidente del 2003, 18 años después, disfrazado (¡ya quisiera él!) del joven Marty McFly, ayudado (mucha ayuda necesitará) del doctor Emmett Brown para reencontrar a sus padres y ser felices.

Ni toda la parafernalia culé desplegada con Toni Freixa, que ha protagonizado una buena campaña, con nombres sobre la mesa y hasta posibles y suculentos contratos de patrocinio en vías de firmarse, ni los papeles de Dubai perfeccionados en Granollers por Víctor Font, han podido con la lona del Bernabéu, el ‘pit i collons’ y ‘al loro, que no estamos tan mal’, únicos aportes que ha hecho el expresidente, que salió derrotado ¡y por el denostado Bartomeu, vaya!, en el 2015.

El voto de Leo Messi

Eso sí, Laporta conoce a don Jorge, el padre de Leo Messi, y eso parece una garantía de que ‘D10S’ está con él y que su nombre figuraba en el sobre que el pequeño Thiago depositó, a las 11.40 horas de ayer, en las urnas del Camp Nou. Laporta sabe, dice, manejar a los representantes y abogados de los futbolistas. Laporta sabe lo qué es llevarse 10 millones de euros por asesoramiento a Uzbekistan, cuando era presidente del Barça y hasta hundir al Reus, aunque dice que le costó dinero o, al menos, un aval.

Y Laporta llega escoltado por sus dos hombres fuertes (poco o nada se sabe del resto): Jaume Giró y Mateo Alemany. Curiosamente, ejecutivos de éxito, que siempre se han manejado de maravilla con dinero ajeno, por lo que ahora estarán en la gloria. No hay caja más ajena, desgraciadamente, que la del Barça. Giró siempre hizo milagros (brillantes) con dinero de ‘La Caixa’ y Alemany gestionó de maravilla el Mallorca de Antonio Asensio pero, cuando cogió el club tras Vicente Grande, convocó concurso de acreedores al no saber cómo meterle mano. Eso sí, Laporta tiene garantizado el apoyo ciego de LaLiga, pues Alemany es amigo íntimo de Javier Tebas, que lo colocó en el Valencia de Peter Lim y con quien intentó, frustradamente, conquistar la presidenia de la Federación Española.

Los papás que valen

Desde que apareció la lona no hubo partido. Laporta 2.0, el moderado, se limitó a esperar. Solo le puso nervioso, curiosamente, Carles Tusquets, el presidente de la Gestora, al que anoche no tuvo más remedio que felicitar por la organización impecable de las elecciones, cosa que demuestra, también, la enorme profesionalidad de los empleados y ejecutivos del Barça. No deja de ser curioso que el Laporta moderado, reprimido, de este pandémico 2021 haya logrado más votos (30.184) que el Laporta divertido del 2003 (27.138).

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Dicen que, nada más saberse ganador, llamó a Jorge Messi, papá de Leo. Hizo bien, pero también debería llamar a los papás de Ansu Fati, Riqui Puig, Ilaix Moriba, Óscar Mingueza, Pedri González, Iñaki Peña, Arnau Comas, Alejandro Baldé, Sandro Orellana, Nico González, Álex Collado, Lucas de Vega y/o Konrad de la Fuente, que son, sin duda, los chavalitos de La Masia que le sacarán, en los próximos años, las castañas del fuego.

Y, si algo han demostrado estas elecciones, es que, en efecto, no estamos tan mal. Al loro.