Pros y contras

Cuidémonos

Llegamos a este 8-M cansadas, infinitamente cansadas, y si pudiéramos manifestarnos, lo haríamos enfrentadas

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Varias mujeres participan en una manifestación contra las leyes Trans y LGTBI

Varias mujeres participan en una manifestación contra las leyes Trans y LGTBI / David Obach / Europa Press

A lo largo de los últimos años he escrito, puntualmente, un artículo cada 8-M. Este, sin duda, es el más triste. Porque solo está lleno de pérdidas. En estos últimos 12 meses hemos sufrido la desaparición de vidas y empleos. El paro se ha hincado en las mujeres. La brecha salarial se ha hecho más profunda. El teletrabajo ha puesto al límite a las madres. Y la violencia machista no cesa. 

Llegamos a este 8-M cansadas, infinitamente cansadas. No podremos salir de forma multitudinaria a la calle. Y, encima, si lo hiciéramos, marcharíamos enfrentadas. La ley trans ha provocado en el feminismo un debate agrio, agresivo e improductivo. Demasiados intereses partidistas y personales en una causa colectiva. Sin duda, un grave error ante el avance firme e inquietante de la ultraderecha.  

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No quiero acabar este artículo sin añadir un lamento más. Este, por un error solo mío. El viernes pasado deploré la intención de Pere Aragonès y Ada Colau de esquivar el encuentro con Felipe VI. Esa voluntad solo existió en el vicepresidente. Vayan, pues, mis disculpas, alcaldesa. 

Este 8-M, cuidémonos. Tenemos que recuperarnos. Y seguir avanzando.