Editorial

Llamada a la responsabilidad

El grito de alerta del empresariado debe tener como respuesta el compromiso por formar un Govern efectivo ante prioridades inaplazables

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Acto empresarial en la Estacio del Nord contra la violencia y en favor de priorizar la recuperación. Imagen del discurso inaugural.

Acto empresarial en la Estacio del Nord contra la violencia y en favor de priorizar la recuperación. Imagen del discurso inaugural. / Ferran Nadeu

En el multitudinario acto celebrado por el empresariado catalán casi al completo en la Estació del Nord se escuchó un clamor prácticamente unánime a favor de que el nuevo Govern ponga como prioridad, sin distracciones, una seria reconducción de una situación económica y social que es crítica en muchos aspectos. Los empresarios han alzado la voz -no solo reforzada por la imagen de unidad sino por la singularidad excepcional del manifiesto que han firmado- para expresar un compromiso efectivo con la recuperación de una ciudad -Barcelona- y de un país -Catalunya- que sean cívicos y dialogantes, motores económicos y de cohesión social. Desde Foment del Treball al Cercle d’Economia o la Pimec, pasando por Barcelona Oberta, FemCat y la Cambra de Barcelona, o por la sólida presencia de los responsables de las empresas catalanas más destacadas, la reivindicación es contundente, si bien es cierto que, aun asistiendo al acto, organizaciones que han antepuesto una agenda política soberanista a la representación de los intereses de sus asociados no se han adherido al manifiesto.

Las argumentaciones del empresariado se centran en tres constataciones y tres demandas. En el primer caso, la evidencia de una crisis que causa estragos, que eleva a niveles máximos el desempleo y que produce inquietantes descensos en la productividad; la parálisis institucional que desde hace años se vive en Catalunya, y los recientes casos de violencia urbana, saqueos y actos incívicos. En cuanto a las demandas, las hay estrictamente coyunturales -como la concesión de forma inmediata de ayudas directas-; de más calado político, como la urgencia de contar con un Gobierno estable que defienda la economía productiva y la cohesión social, y la defensa de las fuerzas de seguridad para asegurar un entorno seguro y pacífico. El «Ja n’hi prou, centrem-nos en la recuperació» de los empresarios catalanes es un grito de alerta consensuado y absolutamente mayoritario que debería contar con el respaldo explícito de las fuerzas políticas, en especial de las que ocupen el futuro Govern de la Generalitat, con un posicionamiento efectivo y sin fisuras en contra de los disturbios y a favor del respeto a los derechos fundamentales de todos los ciudadanos y que ponga los cimientos para una recuperación económica. No son los sectores representados este jueves quienes deben plantear la composición y alianzas del Govern que se desprenda de los resultados salidos de las urnas el 14-F: sí tienen todo el derecho, e incluso la obligación cívica, de reclamar responsabilidad a quien tenga a su cargo el rumbo político de Catalunya durante los próximos cuatro años. 

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Dar aire a los sectores más afectados, como reclaman sus representantes y asumía el secretario de Salut, Josep M. Argimon, es absolutamente trascendental no solo para ellos, sino para toda la economía. Siempre, por supuesto, que la situación sanitaria lo permita, pero con la idea que las tímidas medidas anunciadas recientemente (como el alargamiento del horario en bares y restaurantes) puedan ampliarse en un plazo razonable y conlleven, asimismo, una política efectiva de ayudas que tanto atañe al Gobierno catalán como al central. En estos momentos críticos, y ante la perspectiva inmediata de la constitución de nuevo Parlament y de la formación de un Govern sin dilaciones, la respuesta a estas inquietudes no puede pasar por otras vías que no sean las del consenso y el diálogo para emprender acciones efectivas, más allá de los embates políticos y las falsas promesas a las que estamos acostumbrados.