LA VIDA DE LOS EXPRESIDENTE

Esa llamadita de Sandro a 'Barto'

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Sandro Rosell y Josep María Bartomeu se abrazan tras una asamblea.

Sandro Rosell y Josep María Bartomeu se abrazan tras una asamblea. / EFE

Veamos, yo les entiendo. Sé que es imposible dejar a un lado algunas de la consideraciones que les voy a señalar a la hora de entender mi reflexión sobre lo que pasó ayer y que nos dejó a todos pasmados. Miren, les entiendo tanto, que ni siquiera se lo voy a pedir y menos yo, que sigo considerando que el principal problema que tienen los presidentes del Barça es que, tarde o temprano, todos se vuelven locos. Los hay que hasta han sido presidentes de bancos y, con solo diez días, quince, al frente del club, han querido entregar medallas conmemorativas de algún acontecimiento al que han acudido cuando, ni siquiera, les tocaba por protocolo.

Repito, no voy a pedirles, no, que piensen en la ingenuidad del expresidente Josep María Bartomeu, pues igual es mentira; tampoco en su torpeza a la hora de rodearse de amigos y colaboradores, cosa que está más que demostrada, pues le ha llevado a la ruina moral y al deterioro irrecuperable de su imagen, o que reflexionen sobre la insensatez y el escaso sentido común con el que ha hecho las cosas últimamente, pensando que no le iba a ocurrir nada, como piensan todos los poderosos que viven en el pulpito.

Todo muy excesivo

Colocado todo eso y más, mucho más (probablemente, hasta hablaríamos de despilfarro), en un rincón del cuadrilátero, no me negarán que todo lo ocurrido ayer suena raro, hace mala olor, que decimos los catalanes, está y/o parece fuera de contesto. No digo que no fuese justo, pero ¿era necesario? ¿No se podía haber hecho de otra manera o parte de la sentencia consiste en eso, en ese ruido y esceneografía? Y, sobre todo, si la jueza no ordena o autoriza detenciones ¿hace falta hacerlas? Y ¿hace falta hacerlas anunciándolas en twitter?

No quiero ni pensar (o sí) en esa llamadita de Sandro Rosell a su amigo ‘Barto’ en la tarde-noche del lunes. ¡Ni pensarlo! Fijo que habría algún añadido o coletilla del tipo “te lo anuncie…sabía que iba a pasar...ya te lo decía yo…no tuvieron suficiente”. En una clara alusión, no a los dos años de cárcel de Sandro, no, sino a la manera en que el poder (independentista) sacó a ‘Barto’ de la presidencia del Barça, amparándose, de forma vergonzosa, en una pandemia, que a los gobernantes les dejó hacer lo que les dio la gana (con nosotros) y que, al final, ha provocado que las elecciones a la presidencia del Barça se celebren solo unos días antes de lo que había programado Bartomeu.

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Masferrer, igual lo sabe

A mí todo esto me suena horrible, excesivo. Y, mira por donde, puede que el que más sepa lo que está ocurriendo o tenga más que indicios, sea el consejero áulico Jaume Masferrer (al que muchos consideran un auténtico Rasputin), que tiene como abogada a la famosa (eficaz y erudita, digo) Olga Tubau, que defendió a Josep Lluís Trapero, comandante de los Mossos. Igual camino del calabozo, en esa noche tenebrosa del lunes, le contó por qué de este ruido. A mí, me sobra. Dudo. Sospecho. Yo creo que el procés sigue teniendo prisa por sentarse en el palco del Camp Nou, la verdad.