Pactos en Catalunya

PSC y ERC, 'sit and talk'

Los republicanos deben escuchar no solo a sus votantes, sino a la abrumadora mayoría de izquierdas que existe en el Parlament

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Salvador Illa y Pere Aragonès.

Salvador Illa y Pere Aragonès.

En la primera comparecencia tras los resultados electorales, el líder de ERC, Pere Aragonès, tenía un mensaje en clave europea: “Sit and talk. I would like to send a message to European authorities; the results are clear”. En efecto, los resultados son claros: la ciudadanía en Catalunya ha votado diálogo por la izquierda. Con 83 diputados, la izquierda ha obtenido en conjunto 22 diputados más que en 2017, y la mayor suma de parlamentarios en la historia reciente de Catalunya. Las últimas dos veces que la izquierda tuvo mayoría en el Parlament (en 2003 y 2006), PSC, ERC e ICV (esta última actualmente integrada en En Comú Podem, ECP) se pusieron de acuerdo para formar un 'tripartit'. Esta vez la fórmula debería ser distinta: un Gobierno catalanista, pero no independentista, formado por ERC y ECP y apoyado desde fuera por el PSC.

Tras las elecciones de 2019, decíamos que el horizonte de ERC es el PNV. La coalición independentista catalana ERC-CiU/Junts ha sido un fracaso completo desde el punto de vista de la política social (e incluso de la territorial), y ha llegado el día que ERC tome la decisión de convertirse en el PNV catalán. ERC tiene la oportunidad de enviar a Junts y sus políticas liberales a la oposición, y teniendo en cuenta las discrepancias internas que les caracterizan (ellos lo llaman transversalidad), es muy probable que si no gobierna, se desintegre.

No se trata de inventar nada nuevo, sino de seguir el camino que abrieron Gabriel Rufián, Joan Tardà o Aitor Esteban en Madrid, que es ser el partido útil y conseguir el mejor acuerdo sin renunciar a sus principios. ERC debe escuchar no solo a sus votantes, sino a la abrumadora mayoría de izquierdas que existe en el Parlament.

Socialistas y republicanos son dos partidos históricos que se definen como socialdemócratas, y ERC y En Comú Podem comparten el Grupo Verde en el Parlamento Europeo. ECP puede ejercer de puente entre ambos partidos y hacer que estos busquen, y encuentren, sus similitudes. Particularmente, en medio de una pandemia, hace falta un Gobierno catalán con capacidad de gestión y sensibilidad social, al tiempo que un espíritu internacionalista.

El acuerdo entre ambos partidos puede bajar la tensión política que ha habido en España con la cuestión catalana desde 2012

Dicho todo esto, hacen falta dos para bailar un tango. El PSC ha ganado las elecciones en votos y empatado en escaños, pero no tiene una mayoría parlamentaria para gobernar. El PSOE mostró responsabilidad de Estado formando una coalición con Podemos a nivel nacional, a pesar de su reticencia inicial. El PSC tiene ahora la oportunidad de ejercer esa misma responsabilidad si facilitase la formación de un Ejecutivo de izquierdas.

El PSOE titubeará sobre la posibilidad de apoyar a un Gobierno de Esquerra en Catalunya. Sin embargo, un pacto PSC-ERC, que probablemente incluiría indultos para los independentistas en prisión, puede precisamente bajar la tensión política que ha habido en España con la cuestión catalana desde 2012. Por primera vez desde 2010, la derecha nacionalista de CiU/Junts no estaría al frente del Govern. El pacto facilitaría la gobernanza a nivel nacional: históricamente, es muy difícil gobernar España sin tener una cierta implantación social y política en Catalunya y el País Vasco. Las derechas tradicionales, tanto las españolas (PP, Cs) como las catalanas (Junts, PDeCat) están en crisis, y la crispación con Catalunya es justo lo que ha permitido el auge de la extrema derecha (Vox).

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En clave europea, este pacto supondría un respiro para el Gobierno progresista español. Con la marcha de Reino Unido, España se ha convertido en un país aún más importante en la Unión Europea. En este contexto, debiera ser una prioridad evitar que se repita un camino como el de 2017 (referéndum y posterior declaración de independencia unilateral).

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Y si todos los argumentos dados hasta aquí no han convencido a ERC y PSC a entenderse, quizá valdría la pena recordar otro: la alternativa es (mucho) peor. Un Gobierno catalán con Junts significa lo peor de los dos mundos: por un lado, una falta absoluta de política social de izquierdas y, por otro, un nacionalismo que amenaza constantemente con la vía unilateral. La repetición electoral es una opción que ni planteamos en un contexto de emergencia sanitaria y social.

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