ANÁLISIS

El camino tortuoso del Barça

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Mbappé, en el duelo de Liga que el Paris SG perdió con el Mónaco tras golear al Barça.

Mbappé, en el duelo de Liga que el Paris SG perdió con el Mónaco tras golear al Barça. / Afp / Franck Fife

Proyecto incompleto, defendió Koeman tras el partido ante el PSG. A medio camino de la nada, le hubiéramos respondido en caliente tras el partido de Cádiz. Cuesta decir si este Barça va o viene. Si está en construcción o en demolición. La mezcla de jóvenes que aún no son una realidad con veteranos que ya han jugado sus mejores partidos nos deja un equipo indefinido.

Por momentos parece que haga pequeños avances, para luego dejarse caer de forma alarmante hasta volver al punto de partida. Pese a los esfuerzos por buscar paralelismos con aquel Barça de Rikjaard en el 2003, la última tormenta nos ha llevado directamente al del año anterior, a aquel de Antic que luchaba por entrar en la UEFA.

La actuación estelar de Haaland y Mbappé ha sido la combinación diabólica que devuelve al debate electoral la necesidad de fichar un crack. Y los candidatos ya hacen promesas

La semana "horribilis" azulgrana ha coincidido con la actuación estelar de dos delanteros exuberantes como Haaland y Mbappé. Combinación diabólica que ha devuelto al debate electoral la necesidad de fichar a un crack. Y pese a la resistencia inicial de los presidenciables, ahora sí, ha llegado el momento de las promesas. Toca ilusión.

Freixa tira la casa por la ventana. Es posible fichar a los dos, ¿por qué no? Por lo visto, el Barça Corporate es el nuevo milagro de los panes y los peces. Laporta sigue sin dar nombres, pero tiene contactos y puede traer algo "importante" y aquí lo deja, porque ya saben que la imaginación a veces puede ser muy potente.

El Cádiz como símbolo de realismo

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Y finalmente está Víctor Font, que adopta el papel de aguafiestas, no se puede fichar y para eso ya estaba la portera de Núñez. Se trata de una postura prudente viendo los números del Barça, pero que funciona poco como generador de ilusión. Y para realismo, el socio ya tiene suficiente con partidos como el del Cádiz.

Quién gane ya estudiará como cumplir su promesa, pero va a tener que multiplicar muchos panes y muchos peces para aportar todo lo que hace falta. Porque lo que nos ha demostrado esta semana es que el final del camino está aún muy lejos, y ni siquiera estamos seguros de que el guía que lleva la linterna sea el adecuado.