Diluir y esperar gobernando

Si ERC y Junts gobiernan juntos, paritarios y solos parece garantizada la continuidad de la inacción caótica de Puigdemont y Torra, por eso los republicanos deben incorporar al Govern a otras fuerzas

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 Pere Aragonès sale de la sede de ERC el dia después de las elecciones autonómicas

Pere Aragonès sale de la sede de ERC el dia después de las elecciones autonómicas / Laura Guerrero

Lanzo una hipótesis para el caso de que Pere Aragonés posea el fuste político necesario para ser un 'president' válido para todos los catalanes después de tantos años sin tenerlo. Su negociación para formar Gobierno tendrá que ser tan firme como delicada porque las intenciones de las dos grandes formaciones secesionistas son contrapuestas. Mientras ERC dice querer ir hacia la independencia aceptando la realidad existente y gobernando con extrema seriedad la autonomía hasta que sea posible, los de Junts, condicionados por el resentimiento que emana Waterloo, sueñan con mantener un clima de conflictividad que conduzca hasta adonde eso pueda llevar. La novedad que nos han traído las elecciones es que por primera vez la conducción de la barca secesionista pasa a estar en las manos de ERC y no en el herido cerebro de Puigdemont.

Decía que Aragonès tiene una negociación difícil porque ERC y Junts han obtenido resultados tan similares que si gobiernan juntos, paritarios y solos parece garantizada -lo hemos visto hasta ahora- la continuidad de la inacción caótica de Puigdemont y Torra. La mínima superioridad en votos conseguida por el partido de Junqueras no le serviría para casi nada. Por eso ERC debe huir de ese escenario y diluir la presencia de Junts incorporando al Govern a otras fuerzas. Serían ideales los 'comuns' -con ideas sociales parecidas a las suyas- especialmente si también se suma la CUP, hoy en día paradójicamente más coherente que los exconvergentes aunque sea también imprevisible por sus hondas divisiones internas.

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Para ser mínimamente sostenible (y soportable para la mayoría de los ciudadanos) este escenario necesitaría que a medio plazo otras dos personas efectuasen con éxito complejas tareas. Me refiero a Salvador Illa encabezando una oposición positiva al Govern de Aragonès y apoyando todo lo que apunte hacia la necesaria distensión nacional, y a Jordi Sànchez, con capacidad -si quisiera- para contribuir desde dentro de Junts a que Puigdemont entienda que el independentismo sería más viable si no se equipara a continuos suicidios retóricos devastadores. 

Piénsenlo, por favor.