Despido de Gina Carano

Cara Dune, que la fuerza te acompañe

Los que mandamos somos nosotros y, como mandona que soy, pienso que no hay que financiar a fascistas. Por mucho talento que tengan. No hay que darles voz

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Gina Carano, en el estreno del filme del director Steven Soderbergh’s ’Haywire’, en Hollywood, en el 2012.

Gina Carano, en el estreno del filme del director Steven Soderbergh’s ’Haywire’, en Hollywood, en el 2012. / FRED PROUSER (REUTERS)

Esta semana ha vuelto el debate. ¿Hay que separar al artista de su obra? Hablamos de personajes como Michael Jackson, Woody Allen o Mel Gibson. Esta semana se ha sumado a la lista, para la desgracia de los fans de 'Star Wars', la actriz Gina Carano que interpretaba el papel de Cara Dune en la serie de Lucas Fims 'The Mandalorian'. Ha sido despedida fulminantemente por sus comentarios en las redes sociales. Antivacunas, antigay, antiaborto, antitrans y un largo etcetera. Hasta el punto de que se atrevió a publicar en Instagram un mensaje en que equiparaba ser republicano en los Estados Unidos del siglo XXI a ser judío durante el Holocausto.

Yo, como muchos fans de la serie, adoraba a este personaje y aunque me gustaría poder separar las cosas, me parece inmoral mantenerla. Estamos en un momento delicado, la ultraderecha sube como la espuma en todo el mundo y mantener a alguien con esas ideas en tu equipo te define demasiado. Igual que te definen tus tuits, tus comentarios de Facebook y tus redes en general. La política nos define a todos.

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Antes, en la época prerredes, muchos no querían decir si votaban esto o lo otro. Por miedo a las represalias. Hoy en día, es imposible mantener eso en secreto. Puedes votar lo que te dé la gana o, si no quieres, ni votar. Cada comentario escrito en las redes te define políticamente. Aunque luego los borres o te retractes. Eso lo hace mucho Gina. No sé si es porque no tiene muchas luces, sus representantes (que también la han abandonado) se lo piden o es que, simplemente, no tiene criterio alguno. Es como grabarte practicando sexo. No pasa nada si no te importa que esto pueda verlo alguien algún día. Si te da igual, adelante. Lo mismo pasa con tus opiniones. ¿No te da vergüenza decir abiertamente que eres homófoba o racista? Pues adelante. Pero tampoco te quejes si luego una empresa privada prefiere prescindir de tus servicios. No es censura, es política. En el buen sentido de la palabra. Que estamos en un punto que parece que la política son los políticos que nos gobiernan. No es así. Ellos solo cobran por dirigir el cotarro. Los que mandamos somos nosotros y, como mandona que soy, pienso que no hay que financiar a fascistas. Por mucho talento que tengan. No hay que darles voz. Hasta nunca Gina y te echaremos de menos Cara. Que la fuerza te acompañe.