La tribuna

Apuntes para un discurso de investidura

Para eliminar la inseguridad jurídica por la que hemos pasado, hay que prever con precisión los supuestos en los que las circunstancias sanitarias impiden votar en una fecha determinada

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Imagen del hemiciclo del Parlament de Catalunya

Imagen del hemiciclo del Parlament de Catalunya / Quique Garcia (Efe)

Señoras diputadas, señores diputados, voy concluyendo. Hasta ahora me he referido a lo que configura el núcleo esencial del programa de investidura que someto a su consideración. Han podido escuchar mis propuestas, y soy consciente de que muchos de ustedes no las comparten. Pesan las convicciones que cada persona tiene acerca de lo que más conviene a Catalunya. Yo las respeto, aunque no renuncio a la esperanza de haberles convencido. Creo, sin embargo, que junto a las grandes cuestiones que nos dividen, podemos encontrar algún punto de encuentro.  

Seguro que no está en esas opciones cruciales que nos separan, pero me parece que hay una gran coincidencia en considerar que el marco jurídico actual es inapropiado para gestionar la lucha contra la pandemia. No podemos olvidar la controversia acerca de la convocatoria de las elecciones que nos ha llevado aquí. Y el marco estatal, tal como está, no nos ofrece una guía clara para saber en qué condiciones es posible aplazar unas elecciones. Lo que yo les propongo, señoras diputadas y señores diputados, es tomar la iniciativa para mejorar nuestra capacidad de respuesta ante la pandemia, liberándola de los debates jurídicos que tantas energías consumen.

Concretamente: si obtengo su confianza, mi Gobierno planteará en esta Cámara diversas iniciativas para mejorar el marco legal, por si en el futuro nos volvemos a encontrar con una situación en la que haya que realizar unas elecciones en una crisis de salud pública.

La primera busca eliminar la inseguridad jurídica por la que hemos pasado. Hay que prever con precisión los supuestos en los que las circunstancias sanitarias impiden votar en una fecha determinada. Para ello vamos a utilizar la vía que nos abre la Constitución, y vamos a pedir que este Parlament ejerza ante las Cortes Generales su derecho a la iniciativa legislativa. Nuestro objetivo debe ser que se modifique la ley orgánica de régimen electoral. Como saben ustedes, su disposición adicional primera contiene las previsiones que marcan el calendario automático en los casos de disolución de las asambleas legislativas autonómicas. Esa disposición debe contemplar el aplazamiento de las elecciones a una fecha que no puede ser dejada a la discreción del Gobierno, sino vinculada a unos indicadores concretos de salud pública. Tales indicadores deben estar previstos en nuestra propia legislación sanitaria.

Tras más de 40 años de autogobierno, no es posible esperar más: hay que trabajar para que Catalunya tenga una ley electoral propia y dotarnos, al menos, de una Junta electoral catalana

La segunda se dirige a plantear una alternativa eficaz a la votación presencial, que puede ser considerada imposible si se alcanza el nivel crítico de los datos sanitarios que justifican el aplazamiento: me refiere al voto por internet. La legislación electoral debe preverla, con las debidas garantías, para todo el electorado. Y nuestra ciudadanía, en concreto, debe tener esa posibilidad, para que nadie sienta que tiene que poner en juego su salud por salir de su casa a votar.

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La tercera iniciativa que propongo nos concierne directamente, más aún que la referida a nuestra legislación sanitaria. Señoras y señores diputados, debemos avergonzarnos de no haber sido capaces de haber dado a Catalunya una ley electoral propia, tras más de 40 años de autogobierno. No es posible esperar más, y tenemos que empezar a trabajar para que, aparcando lo que nos separa en este plano, podamos dotarnos, al menos, de una Junta electoral catalana

Quizá algunos de ustedes esperaban que mi discurso terminara de un modo más exaltante, incluso épico. Lamento decepcionarles, pero creo que lo he hecho siguiendo uno de los valores por los que Catalunya ha sido elogiada: el sentido de responsabilidad. Los que estamos aquí representamos a sectores distintos con intereses contrapuestos a largo plazo. Mi programa de gobierno, lo sé, no tendrá la aprobación unánime de esta cámara. Pero, en todo caso, podemos mejorar la acción de gobierno, de cualquier gobierno, con reformas concretas y prácticas. Podemos despreciarlas, alzando el mentón para poder vislumbrar los brillantes horizontes futuros a los que llevan nuestros programas propios. Pero si adoptamos esa pose, vamos a perder de vista la angustia en la que aquí y ahora viven tantas familias. Pongámonos de acuerdo en eso, al menos, porque se lo debemos.