El tablero catalán

Estados de ánimo en vigilia

Las espadas están en lo alto. Y puede que ahí sigan durante un largo tiempo si las urnas no hablan con suficiente claridad

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 Laura Borràs en el acto final de campaña de Junts.

Laura Borràs en el acto final de campaña de Junts. / ELISENDA PONS

Para adivinar ya están las encuestas. Y para analizar con entero sentido posibles escenarios hace falta el escrutinio. Así que toca viajar por los estados de ánimo de la vigilia para saber cómo llegan los diferentes partidos -particularmente los del triple empate de cabeza- al 14F con el añadido de algunos elementos que pueden influir en lo que vaya a acontecer en las próximas semanas.

Quien alcanza la meta más correoso es JXCAT. Laura Borràs, ha confirmado los pronósticos que la dibujaban como una buena candidata. El recorrido al alza en el conjunto de encuestas le ha hecho ganar puntos entre los cuadros de su partido y fe en la victoria. Hasta el punto de que en los sanedrines junteros ha empezado a dedicarse tiempo al escenario en el que, ganando y con una aritmética parlamentaria que posibilitase la presidencia para JXCAT, no fuese posible investirla por sus problemas con la justicia y la negativa ya explícita de la CUP por parte de su candidata, Dolors Sabater, y otras sensibilidades anticapalistas como la que representa Carles Riera

En JXCAT consideran, a diferencia de lo que ocurrió en 2017 con Artur Mas y su paso al lado, que el mejor escenario en esta ocasión sería la repetición electoral. Entienden que su recorrido seguiría siendo alcista. En el capítulo del debe, tensiones internas por decisiones que en campaña ha tomado Borràs por su cuenta sin escuchar las voces de Waterloo. El fichaje de Josep Maria Argimon ha sido encajado con algo más que sorpresa en Bélgica, especialmente por Toní Comín, formalmente consejero de salud legítimo utilizando la terminología de JXCAT. Ya hemos apuntado otras veces que Laura Borrás no aspira a una presidencia vicaria y ha empezado a demostrarlo.

Diferentes discursos

Menos entusiasmo en ERC. Partían de una posición de ventaja hace unos meses y llegan al día D formalmente empatados con socialistas y junteros. Preocupados por la abstención, esperan que no supere el 40% para mantener sus opciones de victoria, al menos sobre JXCAT, que es lo que cuenta. Si todos los partidos están centrados en elaborar diferentes discursos para la noche electoral para acabar usando el que toque en función del resultado, en el caso de ERC la atención a los borradores será particularmente intensa. Nadie quiere errar en el primer paso y los resultados pueden dejar varias puertas abiertas, aunque todas pasan por quedar primeros en el frente soberanista. En las últimas semanas los nervios han ido al alza e incluso algunas voces han empezado a preguntarse quién debería hacer las maletas para asumir en persona una hipotética derrota ante JXCAT que hasta hace poco resultaba inimaginable.

Los socialistas siguen convencidos de que van a sacar un excelente resultado y que pueden ganar las elecciones. El todos contra Illa y el compromiso de las fuerzas independentistas de no negociar gobierno con ellos ha podido sorprender -al menos en lo que atañe a ERC y PDECAT- por la sacralización que supone un documento firmado, pero no por el fondo, que no aporta novedad. En el PSOE hay dirigentes que consideran que, aún ganando, sería conveniente investir a Pere Aragonès ante la imposibilidad de gobernar, como le ocurriera a Txiqui Benegas en Euskadi en 1986 frente a José Antonio Ardanza. Este escenario permitiría soldar la alianza de Pedro Sánchez con ERC en el Congreso.

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El PDECAT llega a la línea de meta con la esperanza de poner el pie en la puerta. La convicción entre los de Àngels Chacón es que han hecho una buena campaña pero que empezaron demasiado tarde. VOX encantados de conocerse. La CUP optimista y convencida de haber capturado una buena bolsa de votantes indecisos defraudados por la guerra civil entre JXCAT y ERC. Al margen de su hipotética negativa a investir a Laura Borràs, la aritmética podría abrir por primera vez en la extrema izquierda un serio debate sobre entrar o no en el gobierno. En Comú Podem mantiene el papel pasivo que le corresponde a una formación plana en lo que atañe a las expectativas iniciales y las actuales. Y el PP preocupado por si los números acaban por confirmar que han de coger los prismáticos para ver a distancia a VOX. C’s llegó en desbandada y nada ha pasado en la campaña que haya hecho mejorar el ambiente.

Esta es el mapa de emociones a pocas horas de conocer qué decide el soberano. El estado de ánimo è mobile qual piuma al vento y más que puede serlo cuando se conozcan los resultados, imprevisibles con una abstención tan elevada como la que se prevé y tantos indecisos. Recurriendo al tópico, las espadas están en lo alto. Y puede que ahí sigan durante un largo tiempo si las urnas no hablan con suficiente claridad.