Apunte

Los bloques se resisten a la transversalidad

Los esfuerzos de Illa y Albiach por impulsar el reencuentro se intuyen estériles dado el desinterés exhibido por Aragonès por salirse de la comodidad del fortín independentista

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Debate de los candidatos a las elecciones catalanas del 14-F, en TV-3.

Debate de los candidatos a las elecciones catalanas del 14-F, en TV-3.

La polarización no ha retrocedido ni un milímetro durante la campaña. Estos son días de reafirmación y la ruptura de los bloques para dejar paso a la transversalidad requiere grandes dosis de reflexión y autocrítica. En todo caso parece indiscutible que la transversalidad para avanzar hacia un horizonte compartido solo llegará por la izquierda. Por la derecha no se emiten señales de reconciliación, más bien obsesión por cambiar el bloque que se impone al otro.

Los esfuerzos de Salvador Illa y Jéssica Albiach por impulsar el reencuentro se intuyen estériles dado el desinterés exhibido por Pere Aragonès por salirse de la comodidad del fortín independentista. No se ha alcanzado todavía el punto de maduración (o de conciencia del desastre) para que ERC y PSC asuman la responsabilidad de superar la década ominosa en la que todos pusieron su granito de arena, aunque la magnitud de los errores no sea comparable.

La confirmación de la impenetrabilidad transitoria de los bloques limita mucho las perspectivas del 14-F en cuanto a conformar un Gobierno estable con visión realista del futuro. Estas elecciones se precipitaron por la crisis interna de JxCat y ERC y se convocaron formalmente por la inhabilitación del presidente Quim Torra. La campaña no ha llevado la paz al fortín independentista, así que aquella crisis podría hacer imposible la reedición del Gobierno, especialmente si Pere Aragonès le gana a Laura Borràs. 

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La repetición de elecciones por culpa de una negociación intransigente por parte de JxCat (la DUI o nada) parece la única vía transitable por ERC para atreverse con un Gobierno de izquierdas dentro de unos meses. No es muy alentador. En campaña, las urgencias de victoria o supervivencia promueven el planteamiento de condiciones inasumibles para el diálogo dentro de la ley o valoraciones temerarias sobre el Estado de derecho en España que pueden mandar la mesa de negociación y el Gobierno de Pedro Sánchez a la papelera de la historia. Repetir elecciones tiene su peligro.