Cambio normativo

Hasél: el Gobierno mueve pieza

Me encanta que ahora la Moncloa se remita al Tribunal de los Derechos Humanos y a la UE y no quiera “desalentar” la libertad de expresión. Francamente, la duda planea sobre mi cabeza

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El rapero Pablo Hasél.

El rapero Pablo Hasél. / ACN / Salvador Miret

El plazo para que el cantante Pablo Hasél entre en prisión por delitos de enaltecimiento del terrorismo y de injurias a la Corona según la Audiencia Nacional está a punto de terminar. Las manifestaciones de los artistas defendiendo la libertad de expresión se suceden. Y el domingo es jornada electoral, así que el Gobierno sabe que se la juega y mueve pieza. 

A última hora del lunes, la Secretaría de Comunicación publicó una nota asegurando que el Ministerio de Justicia va a revisar los “excesos” en la libertad de expresión. Según el escrito, solo se castigarán con la cárcel aquellas conductas que provoquen un riesgo para el orden público o generen algún tipo de conducta violenta. Las penas no serán de cárcel. Porque “el derecho penal no es la herramienta útil, ni necesaria, ni proporcionada para responder”. Pero lo mejor está en el tercer y último párrafo: “El castigo penal supondría un desaliento para la libertad de expresión, tal como han declarado el Tribunal Constitucional, el Tribunal de los Derechos Humanos y la Unión Europea”. 

¿Qué quieren que les diga? El rapero Valtònyc continua en Bruselas, donde huyó hace dos años para no ingresar en prisión. Bruselas no lo ha extraditado. Según la oenegé Freemuse, España ostenta, en estos últimos años, el dudoso honor de ser el país en el mundo con más artistas sentenciados con penas de prisión

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Me encanta que ahora la Moncloa se remita al Tribunal de los Derechos Humanos y a la UE y no quiera “desalentar” la libertad de expresión. O sea, artistas en general, suban al escenario y canten sin piedad. Francamente, la duda planea sobre mi cabeza. ¿En qué cambios legislativos se traducirá la nota apresurada de Moncloa? ¿Cómo los interpretarán en los tribunales? Finalmente, ¿cómo se puede medir el riesgo sobre el orden público? Este último punto me parece una trampa abismal. Que no se aplique el Código Penal a los artistas puede ser un primer paso, pero ¡qué lejos estamos de disfrutar de una libertad de expresión homologada a los países democráticos y que incluso aquí, durante la Transición, arañamos!