Elecciones en Catalunya

El 14-F y la estabilidad de Sánchez

El escrutinio catalán será definitivo para saber si habrá calma política en los próximos meses

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Salvador Illa, durante su intervención en el mitin celebrado por el PSC el domingo en Barcelona.

Salvador Illa, durante su intervención en el mitin celebrado por el PSC el domingo en Barcelona. / EL PERIÓDICO

Ya se sabía que hasta que no pasen las elecciones catalanas del 14-F la política española no podrá entrar en una vía de cierta estabilidad, dado que el Gobierno de Pedro Sánchez carece de mayoría parlamentaria suficiente y que los partidos catalanes y españoles están concernidos en unos comicios en los que se juegan mucho, unos el Gobierno de la Generalitat —ERC y JxCat, pero también el PSC o En Comú Podem— y otros la cuantía de su presencia en el Parlament —PP, C’s o Vox—. El escrutinio catalán será definitivo para saber si habrá calma política en los próximos meses, o si continuarán la monumental bronca entre derecha e izquierda y ese vaivén de apoyos en que se balancea día sí y día no la mayoría de la investidura y de los Presupuestos.

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De momento, con un resultado imprevisible a la luz de las encuestas, el 14-F está añadiendo inestabilidad a la política española. Se vio la semana pasada cuando el Congreso tuvo que revalidar el decreto que regula la gestión de los fondos europeos. Ante el rechazo de ERC, la norma salió con los votos positivos de Bildu y la abstención de Vox. Una votación inimaginable. Por lo que parece, no será suficiente con que los socialistas voten a favor de la reanudación de la mesa de diálogo o de cualquier otra propuesta de Esquerra para que se reconstruya la mayoría parlamentaria, que dependerá más de quién pueda gobernar en Catalunya, y con qué pactos, y de quién quede en la oposición. Al igual que el rifirrafe interno del Gobierno dependerá mucho de cuánto apoyo reciban los de Pablo Iglesias.

El de la estabilidad política española es uno de los riesgos de la operación Illa. Sánchez se juega su prestigio político a que el exministro de Sanidad llegue primero, pero, más importante, se juega la mayoría parlamentaria. Si Illa pudiera formar un Ejecutivo de coalición sin independentistas, como parecen desear los socialistas, el apoyo de ERC al Gobierno español se difuminaría y la inestabilidad estaría garantizada. Claro que eso, de momento, es ciencia ficción.