La nota

España y el espejo italiano

Mientras que Renzi ha apuñalado al Gobierno Conte, Pablo Iglesias rasguña, pero mantiene, al Gobierno Sánchez

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Giuseppe Conte, el pasado mes de octubre.

Giuseppe Conte, el pasado mes de octubre. / Vincenzo Pinto / Afp

Italia es famosa por su gran inestabilidad gubernamental, que la ha arrastrado a graves problemas económicos. Tiene, por ejemplo, la deuda pública más alta de la UE. Sin embargo, Italia es demasiado grande para ser rescatada, y el BCE –presidido entonces por el italiano Mario Draghi– compró en 2012 mucha deuda italiana (más que española) para salvar al euro.

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Pero Italia no debía seguir instalada en la inestabilidad. Fracasado el referéndum de Renzi (2016) y tras un Gobierno Conte 1, de alianza entre el M5E de Beppe Grillo (populista de centro-izquierda) y la Liga de Salvini (populista de derechas), el Gobierno Conte 2, formado en 2019 por una alianza entre el M5E y el Partido Democrático (socialdemócrata), garantizaba estabilidad y, tras el nacionalismo antieuropeo de Salvini, generaba esperanzas en Bruselas.

Político pragmático

Italia parecía bien encaminada y Conte, un político pragmático, sin historia y propulsado por el M5E, tenía popularidad (su aprobación nunca bajó del 50%) y era bien visto en las capitales europeas. Conte tuvo bastante que ver con la aprobación del plan europeo de recuperación de 750.000 millones, de los que Italia recibirá (entre préstamos y subvenciones) 200.000 millones frente a los 140.000 de España. Estas ayudas, más el apoyo del BCE y la lucha contra la pandemia, hacían muy recomendable la estabilidad gubernamental.

Pero Italia es Italia y ahora Italia Viva, una pequeña escisión, capitaneada por Renzi, del Partido Democrático, ha retirado su apoyo a Conte. Y este, antes de perder este martes una votación parlamentaria clave, ha optado por dimitir y pedir al presidente de la República otro mandato para encontrar nuevos aliados y formar el Gobierno Conte 3. Pero puede no lograrlo y no se pueden descartar unas nuevas elecciones, lo que sería malo para Italia (Salvini podría volver) y haría peligrar muchos equilibrios europeos.

En la crisis de 2008, la prima de riesgo italiana, que mide su solvencia en los mercados, siempre estuvo algo mejor que la española. Ahora es al revés. La prima española (diferencial del bono a 10 años con el alemán) era ayer de 0,63, casi la mitad del 1,20 de Italia. Y las maniobras de Renzi pueden complicarlo todo si Roma sigue sin un Gobierno estable.

Tensiones en España

Lo de Italia también explica muchas de las cosas que pasan en España. El Gobierno de Sánchez con Podemos genera muchas tensiones. Por Iglesias y porque Podemos “necesita progresar” para entender el imperativo europeo. Sin las ayudas de Bruselas y Frankfort (BCE), la crisis económica sería catastrófica. Y no podemos recibir 140.000 millones, más las compras de deuda del BCE, haciendo más caso a los expertos de Podemos que a los del BCE o la Comisión. Por eso Podemos gesticula “a la izquierda” y Pablo Iglesias –nervioso– dice sandeces al equiparar a Puigdemont con los exilados republicanos que huyeron de España en 1939. Pero hasta ahora no ha ido más allá.

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Para Pedro Sánchez, Iglesias es molesto. Le resta credibilidad en el mundo empresarial –necesario para salir de la crisis– y en Europa. Pero Iglesias hizo posible el Gobierno actual y los presupuestos. Y sí, insiste en que Podemos solo lo haría mejor, pero no hace de Renzi y no da puñaladas mortales al Gobierno. Comparándolo con Renzi –hasta hace poco un honorable primer ministro– podríamos decir que casi se comporta como un político responsable.  

Quien no quiera hoy inestabilidad italiana y nuevas elecciones debe tenerlo en cuenta. Otra cosa pasaría si Rivera no hubiera perdido la cabeza el 2019.