ANÁLISIS

De Jong y los prejuicios

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De Jong tras marcar el 0-1 al Elche.

De Jong tras marcar el 0-1 al Elche. / Afp / Jose Jordan

Cuando hablamos de prejuicios, solemos pensar en esa idea preconcebida en negativo por su origen o sus características. Pero también existen los prejuicios en positivo. En un club como el Barça, por ejemplo, la escuela holandesa goza históricamente de esa ventaja.

De hecho, recordarán que en su día el Tata Martino denunció que hubiera existido menos debate sobre el estilo si fuera catalán u holandés. Las críticas a Koeman le desmentirían, pero la complicidad histórica entre el Barça y el Ajax hace comprensible la apreciación del argentino. 

Un fichaje bendecido

El fichaje de De Jong llegaba bendecido, no porque fuera holandés, pero sí por pertenecer a la escuela del Ajax y, sobretodo, por el magnífico rendimiento en la Champions de aquel grupo de jóvenes jugadores. Nuestro prejuicio favorable era lo suficientemente grande como para que mantuviéramos la fe en él tras una primera temporada más que discreta. De hecho, consiguió instalar una amnesia colectiva respecto a los 75 millones que costó. 

No se ha consolidado como relevo natural de Busquets, ni en el doble pivote que Koeman replicó del Ajax. Se ha destapado de interior y con una presencia en ataque inimaginable

Pero la paciencia ha dado sus frutos. Y en contra otra vez de nuestras ideas fijadas previamente, no se ha consolidado como relevo natural de Busquets, ni en el doble pivote que Koeman replicó del Ajax para que se sintiera más cómodo, De Jong se ha destapado de interior y con una presencia en ataque inimaginable cuando llegó aquí. Este De Jong rinde a la altura que esperábamos de él, aunque en una versión diferente.

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Paciencia con Trincao 

Y luego están los prejuicios de toda la vida, y cuando un futbolista sin contrastar ficha por 30 millones de euros es inevitable que aparezcan. Trincão tuvo el acierto inicial de enseñar parte de su calidad y se aprovechó del impulso de Pedri. Pero ahora es el contraste entre uno y otro el que lo condena. Se le intuye futuro, pero quizás a un ritmo inferior de lo que reclama su inversión. Lo recomendable sería, también en su caso, esperar a la segunda temporada, pero le convendría enseñar más minutos como los de Elche si no quiere que el recuerdo de portugueses recientes se lo lleve por delante.