Pros y contras

Wellness y Lebowitz

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Fran Lebowitz, en un momento de ’Supongamos que Nueva York es una ciudad’.

Fran Lebowitz, en un momento de ’Supongamos que Nueva York es una ciudad’. / NETFLIX

La primera reacción que tienes ante la incesante locuacidad de Fran Lebowitz es abominar de ella, porque se te presenta con un insoportable aire de displicencia. Parece que es la única persona de Nueva York que hace las cosas que tocan y cuando tocan. Poco a poco, sin embargo, a lo largo de este documental espléndido ('Pretend it ‘s a City', Netflix), la conversación dilatada con un Martin Scorsese que no para de reír debido a la elocuencia de la escritora, se vuelve amena, en extremo interesante, de tal manera que se convierte en un espectáculo inesperado sobre una forma de vida que se resume en una de las aseveraciones que Lebowitz suelta sobre el wellness. Viene a decir que toda esta gente que vive tan preocupada por el bienestar expresa un afán de codicia. No se trata solo de tener salud, sino de alcanzar un estadio espiritual superior, como si la vida no fuera sino superar los retos cotidianos. No subir montañas, sino conformarse con ir a la tintorería y que te encuentren la americana de raya diplomática que les dejaste. 

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La aparente pedantería se vuelve fragilidad y comedia, mucha comedia. No es nada mala, la diversión, para estos días tan extraños y desapacibles. 

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