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Jennifer Lopez durante la actuación

Jennifer Lopez durante la actuación / Olivier Douliery / AFP

Es imprescindible estudiar música: más que celebrar elecciones cada cuatro años. La última prueba, la comparecencia para dimitir del consejero de Salud de la Región de Murcia, Manuel Villegas, acusado de trato de favor a sí mismo y su mujer por vacunarse contra la covid sin ser personal de riesgo. "No pueden hacer que haya una disonancia total cuando una persona ocupa temporalmente un cargo siendo o teniendo el apellido de sanitario. Mis documentos ponen que soy médico, no ponen que soy político", dijo dejando claro que lo obligaban a irse.

No debería extrañarnos la ocurrencia. Son lodos de unos barros llamados "usted solo ha vivido de la política" y "yo estaré en política durante un periodo corto". Tierra mojada que se tira para desmerecer al servidor público de carrera o de partido cuando sabemos que muertos hay en todas partes, en algunas oficinas más que en muchos cementerios. Pero no es verdad que estar de paso haga a ningún político más honrado.

Todo eso es opinable, no que sea urgente ampliar las horas de música en todos los niveles educativos. Y obligar a los políticos a rendir cuentas sobre lo aprendido. De ese modo no habrá otros que recurran a la "disonancia" para irse por peteneras. Porque al aludirla, quizás Villegas la entendía como lo contrario de la consonancia cuando en realidad es una cuestión de grados, de matices a veces muy sutiles.

En la investidura más triste de los Estados Unidos fue Jennifer López quie cantó 'This Land is Your Land'. Pobre Woody Guthrie.

Lo que sí se produjo en esa declaración -como en la despedida de Donald Trump, por llevar esto a otros lares– fue una disonancia perceptiva. Técnicamente, es la dificultad para el oído de distinguir dos sonidos que tienen frecuencias muy próximas. Y sí, el oído en esta comparación es usted, querido votante. Y los sonidos indistinguibles, el diputado que a ratos se siente personal sanitario y a ratos, consejero de salud. Es normal, por tanto confundirse y que no sepamos cuál de los dos, el político o el médico, se ha vacunado.

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Por eso nuestros políticos deben estudiar música. También para para no empezar una rueda de prensa con la oda a la alegría, que es el himno de la Unión Europea, pero también con la que amenizaban sus cumpleaños Hitler y Goebbels, como explicó Esteban Buch en su magnífico libro sobre la historia política de la Novena Sinfonía Beethoven que aquí editó Acantilado. Quizás esas clases musicales habrían evitado que en la investidura más triste de los Estados Unidos fuera Jennifer López quien cantara 'This Land is Your Land'. Pobre Woody Guthrie.

Soy una aguafiestas, ya. Lo importante es el mensaje, ya. Pues no. Cuando oigo decir eso, quien sufre disonancia perceptiva soy yo, que veo a gente que defiende el entretenimiento puro y duro darse golpes en el pecho ante cualquier grito de libertad, aunque esté cantado de un modo –y un tono– muy alejado del espíritu de lo que cuenta. Habría sido mejor que JLo cantará 'Let's Get Now'. Oyéndolo, me acordé de una tema de Raúl Rodríguez bailable, ácido y a compás. Fondo y forma, vamos. Ah, su título: "Que sea el ritmo el que nos gobierne". Ojalá.