Pros y contras

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Jennifer Lopez durante la actuación

Jennifer Lopez durante la actuación / Olivier Douliery / AFP

Los 12 años que van de la primera toma de posesión de Obama a la ceremonia inaugural de Biden son el recorrido de la inocencia a la conciencia. De la ilusión a la realidad. De la creencia en un futuro esperanzador a la constatación de un presente sombrío. El asalto al Capitolio ha planeado sobre el acto; en el mismo lugar todavía se movían las sombras de los profanadores del templo, el aliento pútrido, el descaro de aquella pandilla de energúmenos. Por eso (y por la presencia invisible, pero perceptible, de la amenaza pandémica), la llegada de Biden ha sido tristona, sin aquel entusiasmo (quizás ingenuo; genuino, sin embargo) de 2009.

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Había entonces la percepción de una nueva era, ligada a una antigua lucha que identificaba la democracia como una profundización del combate a favor de los derechos civiles. Ahora, el concepto no es profundizarla, sino defenderla. Y todo tiene un aire de cosa blanda: Lady Gaga canta el himno como si estuviera en el intermedio de la Super Bowl, y Jennifer Lopez hace una versión de 'This land is your land' adaptada al hilo musical de los ascensores. Hace 12 años, intervinieron Pete Seeger y Bruce Springsteen. Quizás sea esa, la diferencia.