Nueva etapa en la Casa Blanca

Perspectivas para el multilateralismo inclusivo y verde de Biden

La gran ambición del nuevo presidente de convertir a EEUU en el país a la vanguardia de la revolución ecológica mediante un Green New Deal se enfrenta a numerosos obstáculos

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Biden, la noche electoral, el pasado noviembre.

Biden, la noche electoral, el pasado noviembre. / (AP Photo/Carolyn Kaste

Joe Biden ejerció como senador durante 26 años y ocupó la vicepresidencia durante los dos mandatos de Barack Obama. Lanzó su tercer intento presidencial para sanar la división sembrada por Donald Trump. Prometió que su victoria aseguraría unos EEUU nuevamente comprometidos con el multilateralismo y las instituciones internacionales. Durante las primarias del Partido Demócrata se postuló como el candidato moderado con la experiencia y conocimientos necesarios para reconciliar al país y aprobar medidas que apoyen a una maltrecha clase media y trabajadora castigada por la destrucción de empleo causada por la tecnología y la carestía de la sanidad y la educación.

Quiere elevar los impuestos para las rentas anuales superiores a 400.000 dólares, aumentar el impuesto de sociedades del 21% al 28% y suprimir subvenciones a los productores de hidrocarburos. Así financiaría una ampliación de las subvenciones de cobertura médica proporcionadas por el ‘Obamacare’, la reducción de la deuda universitaria y cuatro años de formación profesional para personas con menores ingresos.

Lucha contra el racismo

El asesinato de varios afroamericanos a manos de la policía desató una ola de protestas y disturbios que coincidió con la propagación del covid-19. Biden acentuó la lucha contra el racismo y la inclusión social. Optó con acierto por no celebrar actos después de alzarse con la nominación demócrata en marzo. Ha cumplido su promesa de confeccionar un gabinete muy inclusivo. Integrará la lucha contra el racismo y la desigualdad social en la formulación de todas sus políticas. Biden reincorporará a EEUU al Acuerdo de París, la Organización Mundial de la Salud y quizá al tratado P5+1 con Irán. No impondrá más aranceles a China u otras potencias. Pero no derogará inicialmente las aplicadas por Trump sobre más de 300.000 millones de exportaciones chinas y asume el tratado T-MEC negociado por su antecesor.

La gran ambición de Biden de convertir a EEUU mediante un Green New Deal en el país a la vanguardia de la revolución ecológica se enfrenta a numerosos obstáculos. Quiere invertir 1,7 billones del presupuesto federal en la próxima década que susciten inversiones privadas adicionales de 5 billones para reconstruir y renovar las infraestructuras de transporte, energéticas, edificios y escuelas para no solamente mitigar el cambio climático sino liderar el mundo en fabricación y exportación de tecnologías verdes que generen empleo en EEUU. Los objetivos de eliminar emisiones de carbono en el horizonte de 2050 se alinean perfectamente con los de la UE. Pero los 51 votos demócratas en el Senado no aseguran la aprobación de su plan.

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Percepciones distintas

La adopción de otro paquete de estímulos por parte del Congreso y la aceleración de la campaña de vacunación absorberán tiempo y capital político a un Biden que en 2024, con 82 años, no se presentará a la reelección. Los republicanos no se sumarán a las iniciativas de la nueva administración. Biden quiere vincular la formulación de la política exterior y de seguridad en materia medioambiental, pandemias, migraciones y relaciones con China a su impacto sobre la población estadounidense. Pero su idealismo de liderar un multilateralismo verde e inclusivo se combina con la advertencia de dureza ante el espionaje tecnológico e infiltración de instituciones de EEUU por parte de China y ciberataques protagonizados por Rusia. Biden aspira a profundizar la relación económica transatlántica. Pero la conclusión de un acuerdo de inversión entre la UE y China ilustra la percepción distinta en Washington y Bruselas ante el desafío geoestratégico planteado por China y Rusia.