ESCÁNDALO ELECTORAL

Ese fondo de reptiles

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Ese fondo de reptiles

He leído a Sònia Gelmà sospechar de más de un candidato y, sobre todo, decír, con su estilo siempre políticamente correcto, que no nos tomaran por tontos. Y, desde luego, no puedo estar más de acuerdo con Sònia.

He leído a Joan Domènech y Roger Pascual informar y denunciar, con voces anónimas porque no hay otra manera, que se han ofrecido ¿y comprado? paquetes de firmas de socios a algunos precandidatos desesperados, a 35 euros el apoyo. Y, dolorosamente, como ellos insinúan en su texto, esas martingalas las conoce todo el mundo.

A la hora de ponerme a escribir estas líneas, leo que Víctor Font denuncia que, en las primeras horas de recuento de papeletas, se están dando por válidas las que ni siquiera llevan el número de carné de socio. Y eso, la verdad, ya me parece digno de mosqueo. Y grave.

Todo muy conocido

Es, ahora, cuando leo a Sònia, Joan y Roger, que me acuerdo de aquella denuncia, desde el mismo Barça, en marzo del 2015, donde se hablaba de bolsas de carnés y abonos en manos de unos cuantos desalmados.

No solo eso, se tenía la seguridad (y así se denunció) que decenas de carnés se pagaban desde una misma cuenta bancaria. E, incluso, que la reventa en internet llegaba a los 3.500 euros en determinados clásicos.

¿Qué se supo de aquella denuncia, cuyos amos del cotarro deben ser los mismos que han ido con esos paquetes de firmas a los angustiados precandidatos para venderles sus apoyos (sin saberlo el socio), ahora que no pueden hacer su agosto al no haber público en el Camp Nou?

Tirar la piedra y esconder la mano

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Peor aún, los señores del Barça (ya ni sé de quienes hablo) denunciaron que en la recogida de las firmas para la moción de censura del pasado mes de diciembre, algo olía mal. Y presentaron una denuncia ante la Guardia Civil, que, cuando le pidió al club las pruebas (“ampliación de información”), solo obtuvo el “no” del Barça, lo que hizo que el Juzgado de Instrucción nº 32 de Barcelona archivase el caso.

Es seguro que los candidatos (ya veo que la Generalitat permitirá que se vote en pleno rebrote de la pandemia, lo que convertirá estas elecciones en una cutrez y casi vergüenza) hablarán en la campaña de Neymar, Mbappé y el nuevo Camp Nou, pero espero que alguien (aunque solo sea uno y pierda) diga que él, cuando sea presidente, acabará con el escándalo de los mafiosos revendedores de carnés, abonos y firmas electorales.