Editorial

Morir a causa del frío en la calle en Barcelona

A pesar de que se ha aumentado el presupuesto, los dispositivos actuales no dan una solución efectiva ni llegan a todo el que lo necesita

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El Periódico

Una persona sin hogar en Barcelona.

Una persona sin hogar en Barcelona. / RICARD CUGAT

A las 18 personas que, según la Fundació Arrels, fallecieron en la calle entre noviembre de 2019 y el mismo mes del 2020, se añaden ahora dos fallecidos más, en plena ola de frío, en la Barceloneta y el parque de la Ciutadella. La situación de las personas sin hogar en Barcelona (unas 4.200, con más de 1.200 que duermen al raso) se ha visto agravada sensiblemente por la pandemia y por las recientes circunstancias meteorológicas. Las temperaturas gélidas han acrecentado la tremenda fragilidad de sus vidas hasta llegar a este trágico suceso.

Es cierto que se han aumentado las plazas en los albergues y el presupuesto que se destina al cuidado de estos ciudadanos, pero la problemática real es que no son suficientes y que los dispositivos actuales, a cargo del Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona, no dan una solución efectiva ni llegan a todo el que lo necesita. Otras entidades han reclamado mayor atención por parte del consistorio ante un episodio tan lamentable que nos interpela a todos como sociedad.

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Es cierto que no puede obligarse a nadie a ingresar en un centro asistencial, tan cierto como que en momentos críticos debe extremarse, de manera imperiosa, una ayuda contundente y rápida para salvar vidas. Convendrá aclarar el asunto con rapidez y acrecentar la vigilancia permanente y el socorro necesario, por una simple y éticamente incuestionable cuestión de humanidad.