Pros y contras

Tolerancia o no

Como (ahora, y no antes) las empresas de la comunicación inmediata rechazan las tonterías y los exabruptos violentos de Trump, lo celebramos como un triunfo

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Donald Trump, durante el mensaje difundido esta madrugada en las redes.

Donald Trump, durante el mensaje difundido esta madrugada en las redes. / TWITTER

Tiene toda la razón mi compañera Emma cuando resume el cierre de las redes sociales que utilizaba Donald Trump con una comparación con los supermercados. "Era un producto estrella que, caducado, hay que retirar del lineal". Y también acierta cuando se plantea dónde están los límites de las empresas privadas que dominan el universo de la comunicación inmediata. Si el líder en cuestión fuera alguien en quien confiáramos y que dijera las verdades que defendemos, entonces la intervención sería, en nuestra opinión, indecente.

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Como (ahora, y no antes) rechazan las tonterías y los exabruptos violentos de Trump, lo celebramos como un triunfo y quizá pasamos por alto que no tuiteaba como un hambriento supremacista ocioso, sino bajo el paraguas presidencial. Podían haber esperado 10 días (cuando su mandato termina), pero se han apresurado a hacerlo ahora quizá por un temor similar al que expresaba Nancy Pelosi. Han entendido, finalmente, la paradoja de la tolerancia de Karl Popper. Si una sociedad lo es hasta los límites, es decir, defendiendo también a los intolerantes, entonces estos la destruirán y, en la misma destrucción, se cargarán los cimientos de la democracia.