Análisis

Vuelco por el 'efecto Illa'

El PSC deberá trabajar para conseguir una mayor participación para capitalizar el terremoto que ha supuesto la irrupción del ministro de Sanidad en las encuestas

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El ministro de Sanidad, Salvador Illa, en el Consell Nacional del PSC.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, en el Consell Nacional del PSC. / PSC / ACN

La designación de Salvador Illa como candidato del PSC el 14-F significa un vuelco espectacular en las intenciones de voto, ya que, según la primera encuesta que se publica tras el relevo de Miquel Iceta, los socialistas ganarían las elecciones con un 24% de los votos y 34/35 diputados. La subida en porcentaje es nada menos que de 10 puntos sobre el resultado de hace tres años. Illa se impone en todos los apartados: intención de voto, intención directa (19,2% frente al 16,6% de ERC), valoración de líderes (5,1, en este caso empatado con Pere Aragonès) y preferencias para presidente de la Generalitat, donde, con un 24,4%, su ventaja es de 10 puntos sobre la segunda clasificada, Laura Borràs, que desplaza al tercer puesto al candidato de ERC. En este auténtico terremoto político solo hay un reparo para Illa y el PSC: la gran mayoría de los encuestados (45,3%) aún cree que ERC ganará los comicios, mientras que los socialistas quedan a mucha distancia, con un 11,3%.

El sondeo del GESOP confirma a Illa como el referente del campo constitucionalista y su fortaleza se asienta en el aumento de la fidelidad de voto y en los sufragios que arrebata a los comunes (un 28,8%) y en menor medida a Ciutadans (23,3%), que, en general, pierden dos tercios de sus votantes. Sin embargo, el subidón socialista no es suficiente para quebrar la mayoría independentista, que seguiría vigente gracias al buen resultado de la CUP. La candidata de la CUP, Dolors Sabater, ya ha advertido que quiere entrar en el Govern si hay pacto independentista, una cuestión que puede condicionar las alianzas. Dado que una mayoría constitucionalista es imposible –el PP, que sube ligeramente, se ve amenazado seriamente por Vox—, las opciones de formar gobierno serían el pacto independentista ampliado a la CUP o un tripartito que no podría prescindir de un PSC victorioso, y más teniendo en cuenta la debilidad de los comunes.

Empate independentista

En el campo independentista, ERC se impondría a JxCat, pero ambas formaciones se mueven en un empate técnico, con apenas dos puntos de diferencia en intención de voto y tres escaños. No está descartado ni mucho menos que el partido de Carles Puigdemont y Laura Borràs consiga de nuevo derrotar a ERC en el ‘photo finish’, como ya sucediera en 2017. A este pronóstico contribuye la fortaleza de Borràs entre su propio electorado y entre el electorado independentista en general, donde desplaza en varios apartados al candidato de ERC y ‘president’ en funciones, Pere Aragonès. ERC muerde en el electorado de Catalunya en Comú-Podem (11,3%), pero pierde casi un 4% en dirección a la CUP en relación con las últimas elecciones autonómicas.

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La movilización del electorado es aún 12 puntos menor a la que había hace tres años a un mes de las elecciones. Y el electorado constitucionalista es el menos movilizado, entre 10 y 15 puntos menos que los independentistas que aseguran que irán a las urnas. El PSC se enfrenta, pues, a dos retos a cinco semanas del 14-F: conseguir una mayor participación y mantener las excelentes expectativas que pronostica el sondeo.