El Messi de Bilbao

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Messi celebra un gol en Bilbao.

Messi celebra un gol en Bilbao. / Vicent West / Reuters

Escribo: «No se atreva usted a hacerse ilusiones». ¿Añado ahora un «todavía»? Dudo. Pienso que si escribo la palabra «todavía» me delataré. Temo que utilizarla equivaldría a confesar, a salir del armario, a dejar que los demás sepan que pese a haber llorado tanto, pese a haber confesado la decepción infinita por el pésimo juego y los múltiples fallos, pese a haber denunciado tantas incongruencias en la confección de la plantilla, soy uno de aquellos de la brigada secreta culé que aún conservaba en el fondo del alma alguna esperanza. 

Vuelvo a empezar. Escribo: «No se atreva usted a hacerse ilusiones todavía». Pero luego añado que aunque parezca más un espejismo que una realidad estamos viendo que Messi parece volver. No sabemos hasta cuando (puede ser simplemente hasta el próximo partido, claro). Ignoramos si le quedan fuerzas para mantener una regularidad poderosa hasta el final de la temporada (o si tan solo la mostrará de vez en cuando para que quienes lo codician de cara a la temporada que viene vayan preparando sus dineros). 

¿Resistirá Pedri?

Desconocemos otro dato esencial: ¿hay suficiente equipo para acompañar a Messi en caso de que efectivamente vuelva? Por ejemplo, no sabemos si está en condiciones de aguantar hasta el próximo mes de junio a los adversarios, a los árbitros y al VAR esa apedazada defensa construida a trancas y barrancas por Koeman. Ignoramos asimismo si Pedri podrá resistir toda la temporada el ritmo de trabajo y desgaste que ahora presta, cuando de momento es perceptible que sus segundas partes son más flojas que las primeras.

¿Está De Jong en condiciones de seguir mejorando en utilidad y versatilidad tal como lo ha hecho en noviembre y diciembre? ¿Querrá jugar de verdad Dembélé como el crack que puede llegar a ser, aunque solo sea para optar a la renovación de contrato que poco a poco va acercándose? ¿Permitirán su propio físico, los defensas contrarios, los árbitros y el VAR que triunfe como casi todos creemos que todavía puede hacerlo? Su capacidad para desequilibrar las estrategias defensivas adversarias resulta imprescindible para que el Barça logre algún título.

Recuperar a Griezmann

En la lista de resurrecciones que deben acompañar a la de Messi figura asimismo Griezmann. Es muy difícil que el equipo azulgrana consiga triunfos este año si no consigue sumar a este jugador actuando a alto nivel. Considero que, por cierto, en Bilbao volvió a jugar bien como hombre de equipo aunque prosiguiese su largo vía crucis de fallos y mala suerte a la hora de rematar.

Sin unos arbitrajes más correctos y sin un VAR menos subjetivo poco podrá hacer el equipo azulgrana

He citado a los árbitros y el VAR como elementos que este año pueden resultar decisivos, pero en contra, en el caso de que se confirme el regreso de Messi. Acaban de hacerse públicos los resultados de un estudio científico sobre las consecuencias de jugar sin público que dejan francamente mal a los colegiados. Sin la presión que ejercen los aficionados desde las graderías en España los equipos locales ganan menos partidos que antes (un 40% frente al 47%). 

Malas prácticas

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Hay otra tendencia general, ya conocida desde antes, que retrata la subjetividad de los árbitros europeos: sin el miedo al público ahora sacan más tarjetas amarillas y rojas a los de casa y menos a los visitantes. En nuestro país tenemos la experiencia de que esa cobardía se suma a la que frecuentemente muestran de oficio cuando los infractores de antideportividades son los dos grandes equipos de Madrid. 

Sin unos arbitrajes más correctos y sin un VAR menos subjetivo poco podrá hacer el Barça por mucho que recupere el buen nivel de juego de las temporadas anteriores y haya todavía tiempo. Aunque Messi regrese han de irse en paralelo hacia las alcantarillas algunas malas prácticas arbitrales que ha padecido en materia de tarjetas perdonadas a los rivales o exageradas cuando se enseñaban al equipo culé. Porque esta temporada el Barça no ha estado bien, pero la verdad es que los arbitrajes encima lo han empeorado.