Balance del año

Cosas que me enseñó el 2020

Cuando la realidad nos desconcierta, nos decepciona, nos hiere, el único refugio posible es la ficción

Se lee en minutos
La Rambla de Barcelona, vacía por el toque de queda.

La Rambla de Barcelona, vacía por el toque de queda. / Ferran Nadeu

Que a veces lo inaudito ocurre. Que cuando la realidad parece ficción, la ficción se reinventa. Que cuando la realidad nos desconcierta, nos decepciona, nos hiere, el único refugio posible es la ficción. Que los superhéroes no viven solo en los tebeos y que los hay de carne y hueso, luchando contra fuerzas superiores, en los hospitales, en los centros de enseñanza, en las calles de todas las ciudades y que si no los valoramos, ensalzamos y apoyamos ahora, no sé cuándo lo haremos. Que valdría la pena parar antes de que las circunstancias nos paren. Que una ciudad sin bares es un lugar triste. Que echo mucho de menos a unas pocas personas y muy poco a otras muchas. Que sin las celebraciones que marcan el transcurso del año es como si el tiempo no transcurriera. Que existe una belleza primigenia, irrecuperable, en un mundo sin seres humanos, nuestros ruidos y nuestra contaminación, y que si no aprovechamos este momento para verlo, no sé cuándo lo haremos. Que el mundo siempre fue y siempre será de ellos, de los seres vivos que llenaron las calles sin nosotros, y que fue justo que durante unos días recuperaran su lugar en la Tierra. Que los seres humanos somos como las plantas: las hay que para crecer necesitan sombra y las hay que viven felices bajo la luz del sol, de interior y de exterior, y que eso marca nuestro modo de adaptarnos a la vida en confinamiento. Que lo más terrible que puede ocurrirnos es no saber qué va a ocurrirnos. Que los seres humanos lo soportamos casi todo, excepto la incertidumbre. Que vivimos apegados a los planes, es decir, al futuro. Que no soportamos el presente y por eso hacemos tantos planes. Que no hay mejor refugio contra la tormenta que un poema.

Noticias relacionadas

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Que somos presuntuosos al analizar lo que ocurre. Que esto no es lo peor que ha ocurrido en la historia de la humanidad. Que ocurrirán cosas tanto o más terribles y que nos volverán a encontrar, como ahora, desprevenidos e ilusos. Que un abrazo contagia, que una reunión familiar es un peligro y que, por tiempo que pase, nunca lo olvidaremos. Que los idiotas (léase, teóricos conspiranoicos, politicuchos, Donald Trump…) siempre levantan la voz en tiempos de zozobra. Que a los valientes no les detienen los inconvenientes. Que quien está acostumbrado a hacer lo que le venga en gana no va a dejar de hacerlo por mucho que la gente sufra, muera o se empobrezca (hablo de los poderosos en general y de nuestra monarquía en particular). Que siempre hay un argumento para defender lo indefendible (sigo hablando de nuestra monarquía en general y del Emérito en particular). Que si no aprovechamos esta ocasión para convertirnos en una República, no sé cuándo lo haremos. Que las mujeres somos mejores gestoras del desastre. Que el mundo no cambiará en lo sustancial, tampoco nosotros, y es una lástima, porque tardaremos en tener otra oportunidad como esta. Que la menor esperanza es un salvavidas. Que si alguien me ofrece sopa de murciélago, mejor digo que no tengo hambre.

Temas

Coronavirus