Políticas públicas en Barcelona

Vivienda cooperativa y calidad de vida

La mayor interacción social en los proyectos habitacionales para personas mayores fomenta el envejecimiento activo y saludable

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Imagen de archivo de una cocina de un edificio de ’covivienda’ de Barcelona

Imagen de archivo de una cocina de un edificio de ’covivienda’ de Barcelona / ALBERT BERTRAN

El pasado 27 de Noviembre, el Plenario del Ayuntamiento de Barcelona aprobó un convenio con el sector de la vivienda social y cooperativa para ampliar el parque público protegido de viviendas. El convenio se firmó con la Associació de Gestors de Polítiques Socials d’Habitatges de Catalunya, la Federació de Cooperatives d’Habitatge de Catalunya, la Xarxa d’Economia Social i Solidària, y Cohabitac (Coordinadora de Fundacions d’Habitatge). El convenio establece la cesión por parte del Ayuntamiento de solares y edificios municipales a rehabilitar, garantizando siempre la titularidad pública del suelo, y los mecanismos para que acaben siendo cooperativas de vivienda y fundaciones de vivienda social las que lideren los proyectos. De entrada, se cederán 15 solares y edificios, que significarán 419 pisos, que se irán ampliando hasta llegar a 1.000 viviendas. De este total, el 60% serán de alquiler asequible y el 40%, de vivienda cooperativa en cesión de uso.

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Por lo tanto, este convenio debe fomentar y contribuir a la extensión de la vivienda cooperativa en cesión de uso en Barcelona. Hay que recordar las características de este modelo: el inmueble es de propiedad colectiva, y el suelo donde se construye puede ser también propiedad de la cooperativa o quedarle cedido a través del establecimiento de un derecho de superficie para un período largo de años. Una característica clave de este tipo de tenencia es que las personas socias o los hogares de convivencia no pueden vender ni alquilar el piso a un precio más alto de lo estipulado colectivamente, que es el precio del coste de la vivienda. Por lo tanto, el hogar no puede convertirse en un bien especulativo.

Un estudio publicado recientemente por el grupo de Vivienda y Salud de la Agència de Salut Pública de Barcelona revisaba 25 artículos publicados sobre vivienda cooperativa y su impacto en la calidad de vida. En general, tanto la salud mental como la salud general y la calidad de vida mejoraban en las personas que vivían en una vivienda cooperativa. Algunos de los mecanismos que lo explicaban estaban relacionados con el aumento de la autonomía, la participación en las decisiones y la solidaridad entre las cooperativistas. Además, se encontraba el efecto de otros factores que también estaban relacionados con la mejora de la salud. Entre ellos podemos señalar el apoyo social que puede expresarse de varias maneras: a nivel instrumental como por ejemplo compartiendo el cuidado o las labores del hogar, a nivel emocional permitiendo compartir aspectos positivos y negativos de la vida o a nivel recreacional como en actividades de ocio.

Cabe señalar que, sobre todo en cooperativas de personas mayores, se declara una menor soledad debido a la mayor interacción social, fomentando el envejecimiento activo y saludable. También destaca la influencia beneficiosa del sentido de comunidad y participación en las actividades ligadas a la cooperativa. Finalmente se recalcó el sentido de seguridad, tanto por los aspectos físicos de la vivienda como por los sociales (confianza, apoyo) y económicos. Nuestro trabajo muestra que las publicaciones sobre vivienda cooperativa y calidad de vida son muy limitadas y por eso actualmente estamos profundizando en el estudio de esta temática. Aspectos como la estabilidad a lo largo del tiempo con cuotas de pago mensuales fijas, el compartir el riesgo económico de manera colectiva o cuestiones energéticas y de sostenibilidad ambiental son otros factores a estudiar que pueden también mejorar la calidad de vida. Esperamos tener resultados en un futuro próximo.

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Para terminar quiero enfatizar que, en la situación actual donde se han agravado las problemáticas de acceso a la vivienda, es más importante que nunca impulsar políticas que la hagan más asequible. Y los modelos alternativos de acceso a la vivienda como las cooperativas en cesión de uso representan parte de este avance y, por tanto, el convenio firmado es relevante. La vivienda cooperativa en cesión de uso actualmente ya cuenta con 21 proyectos en todo el territorio catalán: 6 en convivencia y 15 en promoción, que incluyen más de 400 viviendas en total. Para poder hacer un salto de escala del modelo, es necesaria la colaboración pública-cooperativa, contribuyendo a la extensión de un modelo que garantice las condiciones de asequibilidad e inclusividad de los proyectos, y se convierta en una alternativa generalizable para el conjunto de la población de Catalunya.

La autora de este artículo forma parte de la Red de Científicas Comunicadoras de El Periódico.