Hombres ridículos

Tu C-Tangana

En el siglo XXI las mujeres brillan a pesar de todo: a pesar de los C. Tangana que te quieren pequeña

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C.Tangana y Rosalía.

C.Tangana y Rosalía.

Virginia Woolf hizo el ejercicio de imaginar cómo habría sido la vida de la hermana de Shakespeare: una vida marcada por el hecho de ser una mujer en un mundo, un siglo, en que el hombre era una ciudadano libre y la mujer era una especie de complemento subyugado a esta libertad. Tantas veces nos hemos preguntado dónde están las mujeres en todo: no ahora, antes. Siempre con la confianza de que aquellos anónimos fueran mujeres, o que muchos de los seudónimos masculinos escondieran mujeres brillantes. Pero lo cierto es que sin la épica, solo nos quedan millones de Judith Shakespeare: mujeres que habrían sido brillantes, pero que nunca tuvieron la oportunidad. Bastante tenían con obedecer los mandatos de sus épocas. Esto, las privilegiadas. Las que no lo eran, bastante trabajo tenían con sobrevivir.

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Hace solo unos días C. Tangana dijo que Rosalía brillaba antes. Cuando nadie la conocía, dijo. Cuando solo él la conocía, supongo que quería decir. Cuando la gente no la conocía a ella, pero a él sí. Cuando, de los dos, lo que parecía brillante era él. Cuando su sombra era más alargada que la de ella. Cuando el mundo aún no había descubierto el talento de lo que él llama "una mujer vestida de rojo". Cuando aún no había despuntado, ni ganaba premios. Cuando mundialmente nadie sabía que existía. A C. Tangana le gustaba más la Rosalía cuando era desconocida, y tenía un tesoro entre las manos que sólo él conocía, y lo cuidaba y le contaba como de maravillosa era, y era suya y ya lo sabía, ya que si el mundo la conociera quedaría impresionado. Mejor que no.

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Esto es lo que nos ha pasado a las mujeres por los siglos de los siglos, amén. Desde Judith Shakespeare hasta Rosalía, siempre hemos encontrado alguien que nos ha querido pequeñas. Era mucho más fácil ocultar el talento de la hermana hipotética de Shakespeare, porque en su mundo las mujeres no podían brillar, simplemente. En el siglo XXI las mujeres brillan a pesar de todo: a pesar de los C. Tangana que te quieren pequeña, aunque nos silencian, invisibilizan, nos desprecian; a pesar de los feminicidios, el techo de cristal y el terror sexual. Las mujeres brillan en este siglo a pesar de todo, y gracias a la lucha de anónimas y seudónimos. Suerte que C. Tangana y Rosalía son de este mundo. Habría perdido muchas cosas: el talento de ella, y qué ridículo suena un hombre que te quiere pequeña.