Apunte

Un proyecto ambicioso

Sánchez parece estar convencido no solo de su propia resistencia, sino de la del Gobierno de coalición, y anuncia planes para Catalunya y la monarquía

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Pedro Sánchez, el pasado 9 de diciembre durante un acto en Alcobendas (Madrid).

Pedro Sánchez, el pasado 9 de diciembre durante un acto en Alcobendas (Madrid). / POOL / EUROPA PRESS

Con los Presupuestos Generales del Estado aprobados y la continuidad de la legislatura garantizada, a Pedro Sánchez se le ve seguro y satisfecho de lo conseguido pese a que 2020 ha sido un año aciago por la pandemia del covid-19, que ha provocado una gravísima crisis económica y social y ha puesto de manifiesto las carencias del sistema de bienestar, incluidas las sanitarias. Pero no es tan extraño que el presidente haga un balance tan positivo de su gestión cuando justo antes de su comparecencia el líder del PP, Pablo Casado, le había llamado “mentiroso, incompetente y arrogante”. Es muy difícil que con el debate político situado en términos de tamaña exageración, rozando el insulto, los gobernantes asuman siquiera una mínima autocrítica. Otra cosa sería si la oposición evitara las descalificaciones personales y se centrara en asuntos concretos que obligaran al Gobierno a rendir cuentas sobre cuestiones específicas.

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En su comparecencia, Sánchez enumeró con precisión cada una de las medidas adoptadas por su Ejecutivo, la mayoría de ellas muy necesarias y muy acertadas, lo que no ha impedido, sin embargo, que desde el Gobierno se haya transmitido en ocasiones una imagen de chapuza y falta de coordinación, que se ha visto agravada por los juicios adversos a la “cogobernanza” con las comunidades, que algunos presidentes autonómicos han alentado intencionadamente. Tampoco han ayudado a despejar esa percepción las peleas públicas entre los dos partidos de la coalición.

El presidente, no obstante, parece estar convencido no solo de su propia resistencia, de la que ha dado muestras evidentes, sino también de la del Gobierno de coalición, que según él perdurará el resto de la legislatura. Tiempo en el que además de cumplir con su programa, Sánchez piensa abordar, de acuerdo con Felipe VI, una reforma modernizadora de la monarquía, y conseguir el reencuentro con Catalunya para superar “tiempos aciagos”, puede que gracias a los indultos a los políticos presos, aunque no lo precisó. Un proyecto realmente ambicioso.