Nuevas incorporaciones

Las palabras de la pandemia

El virus ha llegado para quedarse. Lo mismo que el vocabulario que lo acompaña

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Las palabras de la pandemia

Diciembre es el mes de las palabras. El mes en que la Academia de la Lengua Española presenta las nuevas incorporaciones a su diccionario. El mes en que los responsables del Oxford English Diccionary escogen su palabra del año, una sola, capaz de resumir los vaivenes de la lengua inglesa y de sus hablantes en los últimos doce meses. La de 2019, el gran año de Greta Thumberg, fue un sintagma: "Climate Emergency" (emergencia climática). En 2018 fue un adjetivo: «toxic», que tanto vale para plásticos omnipresentes como para personas indeseables.

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Diciembre es también el mes en que el Observatori de Neologia propone los diez neologismos catalanes que merecen quedarse entre nosotros. Los ciudadanos votan el que debe formar parte del diccionario normativo. Este año todos los propuestos giran sobre lo mismo. ¿Adivinan? Helos aquí: «coronavirus», «conspiranoic», «desconfinament», «desescalada», «infodèmia», «teletraballar», «videotrucada», «mascareta», «traçabilitat» y «grupbombolla». Entre mis apuestas a ganadora, tengo dos, según voten los optimistas o los pesimistas: «desescalada» o «coronavirus». Veremos.

Sorprende la rapidez con que los académicos españoles han adoptado las nuevas palabras pandémicas, con lo lentos que son de natural. Ahí están, recién hechos, los inevitables «coronavirus», «COVID» —que es femenino, por ser una enfermedad y que hay que escribir en mayúsculas, porque es un acrónimo—, «antiretroviral», «seroprevalencia», «confinamiento» o «videollamada».Pero también se validan otras que teníamos ya asumidas, como «faláfel», «musaka», «tirolina» o «zumba». Entre las más de 2500 palabras nuevas, algunas producen escalofríos, como «carpacho» por «carpaccio»; como «finde» por «fin de semana». Ay, señor, aún sigo recuperándome de la inclusión de «cederrón» (por CD-ROM) y ahora esto. Por suerte, también hay palabras que resumen el año y no son víricas, como «galdosista», que es el especialista en Benito Pérez Galdós, quien en este año aciago estuvo de aniversario, el pobre.

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           Mejor es lo ocurrido en Oxford. Los señores del diccionario concluyen que 2020 es un año sin precedentes que no puede resumirse en una sola palabra. Proponen 16. Siguiendo el calendario, canonizan «bushfire» (incendio forestal, en referencia a los fuegos devastadores australianos); «impeachment» (impugnación), «acquittal» (absolución) o «mail-in» (por correo), los tres por Donald Trump, que tampoco ha tenido el año de su vida; con marzo llegan «coronavirus», «social distancing» (distancia social), «covid», «lockdown» (confinamiento); y más tarde «reopening» (reapertura), para dar paso a lo político y social, con sintagmas como «Black Live Matter», entre otras. Las palabras pandémicas siguen en julio con «cancel culture» (cancelación de la cultura) y octubre, con«superspreader» (supercontagiador). El año se cierra con «net zero» (energía cero), por el esperanzador anuncio de Xi Jinping para el futuro del planeta.

           Ya todos sabemos que el virus ha llegado para quedarse. Lo mismo que las palabras que lo acompañan.