El apunte

Mucho, mucho ruido

Será una legislatura larga con un Gobierno estable de PSOE y Unidas Podemos, aunque, por lo que parece, no será pacífica

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Mucho, mucho ruido

EFE

El Gobierno de coalición progresista ha llegado para quedarse. Al menos hasta que esté próxima la convocatoria de unas elecciones generales y siempre en el caso de que entonces a una de las partes o a ambas les interese romperlo para marcar perfil propio ante sus electores. Con la aprobación de los Presupuestos Generales la próxima semana, no se espera que algo así ocurra, si llega a ocurrir, hasta que la legislatura esté a punto de terminar. Será, por tanto, una legislatura larga con un Gobierno estable de PSOE y Unidas Podemos, aunque, por lo que parece, no será pacífica. Habrá ruido. No solo el que hace la oposición, que parece no haber asumido aún que con la permanencia de Pedro Sánchez garantizada ya no tiene sentido su acoso y derribo, sino también el que montan los socios de coalición, dispuestos a definir su territorio día a día.

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Ya se sabe que la alianza entre los dos partidos no se hizo por amor, aunque dicen que del roce nace el cariño, pero ambos se necesitan y un pacto por interés puede ser sólido y duradero. Nada garantiza, sin embargo, que no sea reñido. Ni los Presupuestos ni las vacunas ni los 140.000 millones de la Unión Europea calmarán lo que parece una estrategia muy estudiada. Ahora mismo no hay ni un día de tregua. Hay temas sociales y económicos a debate —desde la ley antidesahucios a las pensiones, de la reforma laboral a la prohibición del corte de suministros a la población más vulnerable— que Pablo Iglesias y los suyos no están dispuestos a discutir discretamente. Necesitan teatralizar sus diferencias con los socialistas para que cuando se aprueben las medidas, quede clara la autoría intelectual.

Y así tres años más. Con falta de armonía dentro del Gobierno y una fiera oposición del PP y Vox. La cuestión, no obstante, sería calibrar cuáles van a ser los réditos electorales del empeño de Podemos en marcar territorio y de su insistencia en evidenciar las discrepancias con el PSOE. Saber si tanto ruido no acabará por cansar a los electores. También a los de Iglesias.