El apunte

Acerca del salario mínimo

Ahora las prioridades son salvar tejido productivo, proteger a los más desfavorecidos y abordar la reforma de nuestra economía

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El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante su conversación en el Congreso

El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante su conversación en el Congreso / E. Parra / Europa Press

El inicio de las conversaciones acerca de una posible subida del salario mínimo se ha convertido en un nuevo motivo de enfrentamiento, tan soterrado como evidente, entre PSOE y Podemos. Unas diferencias que también se dan, en este caso a todas luces, entre patronal y sindicatos, mientras que desde el mundo académico se oyen voces en todos sentidos.

Particularmente, pese a haber defendido encarecidamente tanto el ingreso mínimo vital como los dos aumentos recientes del salario mínimo, por una cuestión de justicia social y por el convencimiento de que no dañaban la creación de empleo, creo que en el momento que vivimos carece de sentido abordar un nuevo incremento, abriendo una agria disputa entre los agentes sociales y los partidos políticos.

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Ahora las prioridades son otras, pues se trata de salvar tejido productivo, proteger a los más desfavorecidos, y abordar con garantías la reconstrucción y reforma de nuestra economía. Así, deben establecerse, de manera urgente, mecanismos de subvenciones directas no reembolsables a empresas viables de los sectores más golpeados por la crisis; identificar aquellas personas que, hundidas en la penuria, requieren de apoyo inmediato, y no figuran en ninguno de los programas ya implementados; y hacer que las ayudas aprobadas alcancen a todos sus beneficiarios, evitando la vergüenza de que, tras meses, una parte de ellos siga sin recibirlas.

A su vez, el fondo europeo Next Generation, sobre el que pivota nuestra reconstrucción, debe ir acompañado de actuaciones de las administraciones que refuercen el efecto de las inversiones. Entre dichas actuaciones, la evaluación sistemática de toda política pública, como es el caso de un aumento del salario mínimo. Así, lo razonable en el contexto actual sería analizar, con todo rigor, los efectos de las dos recientes subidas sobre el empleo y el crecimiento económico. Sería la mejor manera de preparar un nuevo incremento que, si bien no ahora, tampoco puede tardar años en aprobarse.